5 avisos de que tu empresa podría estar en declive

Los recoge Jim Collins en su libro titulado ‘Empresas que caen’ donde recopila 5 fases que te avisan de que a tu empresa le amenaza el declive. Ni todas las compañías pasan necesariamente por todas las fases ni el tiempo de duración es el mismo. Sin embargo, el autor recoge 5 factores que suelen repetirse en muchas grandes empresas que han terminado cayendo. Son estos

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La arrogancia nacida del éxito

El impulso y el éxito acumulado por una empresa puede conducirla a seguir adelante en una ambición de crecimiento sin medir demasiado los pasos. Recuerda Collins que, además de hacer las cosas con un conocimiento profundo de hacia dónde se quiere dirigir la empresa y la capacidad para hacerlo, el factor suerte puede ser también determinante en el éxito y que no siempre está de nuestra parte. Sobrevalorar los méritos y pensar que se puede con todo supone caer en la arrogancia y esto siempre es un riesgo.

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Persecución indisciplinada del crecimiento

Podría ésta hilvanarse con la causa anterior. El riesgo aquí es atreverse con áreas en las que no se puede alcanzar la excelencia. “La autocomplacencia y la resistencia al cambio son peligrosas para cualquier empresa próspera, pero querer hacer demasiado, explica mejor la caída de los poderosos”, sostiene el autor. La caída en esta fase más que con el crecimiento hay que relacionarla con la búsqueda indisciplinada, que es lo que nos aleja de los valores esenciales de la empresa, perder de vista el core business.

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La negación del riesgo y el peligro

Dice que en esta fase aumentan las señales internas, pese a que los datos externos puedan indicar que las cosas se están haciendo bien, por eso la tendencia es atribuir las señales a cambios pasajeros o circunstanciales. Según el autor, los responsables de la empresa que entran en esta fase suelen minimizar los datos negativos y amplificar los positivos. El deterioro de los márgenes brutos, el endeudamiento o la ratio del circulante deberían ser tres variables muy tenidas en cuenta para adelantarse a lo que se avecina.

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La búsqueda desesperada de la salvación

Aquí ya no se habla de señales. La ignorancia de la que nos advertían en la fase 3 evidencia aquí ya el declive, tanto dentro como fuera de la empresa. La clave en este punto es, según Collins, cómo responden los líderes, dando volantazos o volviendo a la disciplina que, en principio, condujeron a la excelencia. En el primer caso la empresa suele lanzarse a la búsqueda de una solución mágica, aunque improvisada, como puede ser la apuesta por un nuevo producto ‘superventas’, una revolución cultural drástica o una “adquisición revolucionaria”. A juicio de Collins lo más sensato sería retornar a las disciplinas de gestión sólidas cuanto antes.

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Capitulación: ser insignificante o morir

Según Collins, cuanto más tiempo permanezca una compañía en la fase 4, más posibilidades tiene de caer “en una espiral descendente”. En esta fase, la acumulación de contratiempos y las costosas “salidas nulas” empeoran la capacidad financiera y moral de la empresa hasta el punto de abandonar la esperanza de recobrar tiempos pasados. Algunos consiguen vender, otras veces “la empresa se atrofia" hasta la completa insignificancia, y en los casos mas extremos, la empresa sencillamente muere.

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