Hacerlo interoperable: el gran reto que deberá superar el metaverso para ser realidad

Ahora que la creación de metaversos parece estar al alcance de cualquiera, toca construir la infraestructura global, los raíles por los que los usuarios pueden transitar por ellos sin fricciones de ningún tipo. En ganar esa batalla se afanan las grandes tecnológicas.

metaverso

Lo que se ha desarrollado hasta ahora son distintos metaversos impulsados por compañías privadas haciendo uso de las tecnologías ya disponibles, desde la Realidad Virtual y Aumentada hasta el blockchain, clave en su desarrollo. Los hay centralizados y descentralizados. La diferencia principal entre un tipo y otro radica en el control del mismo.

Centralizados son, por ejemplo, Earth2 o el que está construyendo Zuckerberg con Meta, donde una gran organización central decide las normas de su funcionamiento y canaliza el tráfico de los usuarios. Los descentralizados son aquellos que controlan los usuarios, como Decentraland o The Sandbox. Aunque ambos fueron creados originalmente por una compañía, el propósito es ceder el control a través de una Organización Autónoma Descentralizada (DAO) donde las normas se establecen mediante contratos inteligentes. Dichas normas serían inalterables y transparentes para todos los que forman parten de la comunidad.

El ideal de los entusiastas del metaverso apunta al modelo descentralizado pero, independientemente de como acabe todo esto, tanto a los metaversos creados por consorcios y grupos empresariales privados como a los que se construyen de forma ‘altruista’ por grupos de usuarios, les queda un reto fundamental por superar para que el metaverso deje de ser una fantasía y se convierta en realidad. 

La interoperabilidad

Lo decía hace poco Chema Alonso, Chief Digital Officer de Telefónica. “No es un problema de tecnologías, que existen ya todas las necesarias para su creación, pero el metaverso no será una realidad hasta que los mundos que se están creando no sean universalmente interoperables y se pongan todos de acuerdo, algo que con la web 2.0 no se ha conseguido por la sencilla razón de que no les ha dado la gana”.

La magia del metaverso está en que los usuarios puedan transitar por él sin limitaciones. Que puedan pasar de uno a otro no como en compartimentos estancos, sino con total fluidez sin necesidad de cambiar de navegador, crear la contraseña, configurar el avatar o cambiar de gafas cada vez que migran de un metaverso a otro.

Lo que hay ahora son muchos metaversos que compiten entre sí por atraer al mayor número de usuarios intentando ofrecerles lo mejor, pero no existe todavía un metaverso universalmente interoperable que permita a los usuarios moverse sin fricciones la misma manera que lo hace en el mundo físico.

Sí existen, no obstante, proyectos que buscan crear multiversos, donde se concentren varios metaversos, y otras, como Nvidia, donde hablan ya del Omniverso y en cuyo desarrollo participan 500 compañías, concebido más para entornos industriales.

La batalla de los grandes

Saber quién construye el gran edificio del metaverso es la batalla que libran ahora las principales tecnológicas. En liza por la colonización del metaverso están las cuatro grandes: Meta Platforms (antes Facebook), Microsoft, Google y Apple.

Meta es la que está haciendo más ruido. Su primer desarrollo lo anunció a finales del año pasado:  Horizon Worlds, un entorno inmersivo tridimensional. La compañía habla ya de más de 10.000 usuarios y de más de dos millones de descargas de su aplicación. Acceder a la plataforma requiere tener una cuenta en Facebook y disponer del modelo de gafas Oculus Quest 2, compañía adquirida por Zuckerberg hace años. Asimismo, se cuenta que Meta ha facturado 3 billones vendiendo harddware y suscripciones.

Microsoft también tiene sus propias gafas, HoloLens. Ya en materia de software , la compañía estrenó Microsoft Mesh, un software de realidad mixta que permite conectarse de manera virtual.  No obstante, en la construcción del metaverso la combinaría con Teams, el software de comunicación destinado principalmente a empresas. La compañía está trabajando en el proyecto y lanzará actualizaciones para la primera mitad de 2022. Asimismo, la empresa estaría también tirando de billetera en la adquisición de importantes compañías de videojuego. El ecosistema Teams / Mesh permitiría a otras empresas crear su propio Metaverso.

Google – Alphabet. Tampoco esta podía faltar. Tras algún intento fallido en materia de hardware, como las Googleglass o su último gran fracaso con las gafas Cardboard y la plataforma asociada a éstas, Daydream View VR, está por ver cuál será el papel que juegue la empresa californiana en la construcción del gran metaverso. Algunas de las últimas declaraciones de su director ejecutivo, Sundar Pichai, apuntan a seguir jugando su papel de buscador predominante mundial en el nuevo internet. Se trataría de evolucionar su motor de búsqueda para adaptarlo a la nueva información que ya no será sólo en forma de texto, imágenes, vídeos o sonido sino que será virtual traspasando los límites planos de una pantalla.

Apple: “Vemos mucho potencial en este espacio (el metaverso) y estamos invirtiendo en consecuencia”, afirmaba recientemente Tim Cook, director ejecutivo de Apple. No obstante, su camino no va por el mismo que Meta. Se espera que a lo largo de 2022, Apple lance Apple Glass, unas gafas de realidad mixta, muy distintas a las de Oculus, y de apariencia normal. Con ellas, los usuarios podrán hacer una videollamada y ver a nuestro interlocutor no en la pantalla, sino enfrente de nosotros, o ir andando por la calle y escanear elementos reales a los que se superponen otros digitales como, por ejemplo, un mapa que va indicando los pasos hasta alcanzar un destino concreto.

Una unión improbable

Ninguna de las grandes que dominan hoy el mundo de la tecnología lograron ponerse de acuerdo y unir fuerzas para conquistar completamente la Web 2.0 por lo que es de esperar, como dice Chema Alonso, que pase lo mismo en la  Web 3.0. Caca una hará su propuesta, a cuál más brillante e incompatible, y el resto ‘chuparán rueda’. No obstante, a Alonso le quedan esperanzas: “En la visión esa del metaverso de vamos a integrar mi avatar y mis NFTs la identidad desde del usuario, etc, lógicamente los grandes campeones del internet actual no va a ser fácil ese movimiento. Sin embargo, existen muchísimas startups que están apostando por ese internet distribuido con aplicaciones completamente distribuidas en identidad, almacenamiento, economía, interoperables 100% etc. El tsunami existe y está latente. Lo que no se sabe es cuándo llegará”.