Jefes controladores: así ‘cabrean’ a los empleados y frenan la productividad de la empresa

“¿Te falta mucho? ¿Cómo vas? ¿Con qué estás ahora?” Son algunas de las preguntas más comunes entre los directivos que aplican el micromanagement.

Micromanagement: un importante freno para la productividad en tu empresa

¿Te fías por completo de tus colaboradores y empleados? Si la respuesta es sí, puede que estés equivocado y en realidad practiques el micromanagement, una forma de control excesivo sobre los miembros del equipo, vigilando y examinando de forma minuciosa cada actividad de un subordinado.

Aunque pueda parecerte lo contrario, el micromanagement es un verdadero freno para la productividad de tus empleados y colaboradores. En ello tiene que ver la influencia de un jefe sobre el desempeño de la compañía, que alcanza el 70% según los estudios. “Por eso es tan relevante la transformación de jefes, a líderes inspiradores de confianza y constructores de felicidad en el trabajo”, explican desde la consultora LAB 13.5º.

Pero, ¿cómo darse cuenta de que te estás pasando con el micromanagement? Este tipo de jefes suele cumplir una serie de características, como exigir realizar el trabajo exactamente (y enfadarse si el trabajador cambia algo), intentar saber dónde está cada miembro del equipo en todo momento, no delegar sus tareas en ningún caso o cierto desprecio por el talento ajeno, incluso si se trata de un colaborador o empleado de la empresa.

Sin duda, el micromanagement puede ser un importante freno para la productividad de las empresas, pero también generar problemas de otro tipo, como la ausencia de un equipo unido y con perspectivas de crecer junto a la empresa. Según los datos de LAB 13.5º, el 21% de los trabajadores abandonan sus puestos durante los primeros tres meses desde su contratación. Entre las razones, el control excesivo por parte de sus jefes es una de las principales.

¿Cómo alejar el micromanagement de tu empresa?

Una vez definidas las características del micromanagement, es necesario hacer una revisión interna de los fallos, y plantearse la mejor forma de corregirlos para que tu empresa pueda pasar al siguiente nivel.

Así, un modelo de gestión que destierre el micromanagement debe estar basado en la comunicación activa -solo el 28% de los empleados entiende la estrategia de su empresa-, llegar a consensos con los empleados, dotar de flexibilidad a los colaboradores o enfocarse a los resultados.

En este sentido, la libertad de los trabajadores es un aspecto fundamental para el buen ambiente, la salud del propio empleado y, por ende, la productividad de las empresas. En este sentido, los estudios demuestran que los empleados más rebeldes suelen ser más útiles para las organizaciones que las personas sumisas. Esta rebeldía, sin embargo, no se traduce en una negativa a realizar sus tareas, sino a cambiar los procedimientos para conseguir terminarlas de forma más eficiente, o corrigiendo los errores internos que la empresa pudiera tener.

“Recordemos que los líderes tienen una responsabilidad crucial con sus colaboradores, y es el de fungir como referentes inspiracionales para ellos. Con esto, los colaboradores se sentirán más comprometidos a desempeñar sus actividades con la mejor eficiencia y eficacia posible”, explican desde LAB 13.5º como argumento final para terminar de una vez por todas con el micromanagement.

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