Caso Miguel Bosé: es ilegal cargar a la empresa gastos personales

Hacienda reclama a Miguel Bosé más de 70.000 euros por cargar a su sociedad gastos como el fisioterapeuta o varios jamones, entre otros.

Caso Miguel Bosé: es ilegal cargar a la empresa gastos personales

Existen personas que utilizan sus empresas para no pagar los impuestos de sus gastos personales, una práctica ilegal según el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que ha sancionado a Miguel Bosé, a quien obliga a devolver 55.000 euros a Hacienda, así como al pago de una multa de 23.000, por cargar a su empresa una larga lista de gastos de índole personal.

Miguel Bosé se dedujo el IVA de la compra de jamones y embutidos, tratamientos de fisioterapia y el entrenador personal utilizando su sociedad, Costaguana. Además, el cantante incluyó los costes de su servicio doméstico personal y las reparaciones que realizó en el jardín de su vivienda. En su caso, Hacienda tampoco considera deducible el renting de su vehículo ni las reparaciones de un Mercedes y un Toyota.

“Esos gastos no corresponden a la actividad desarrollada por Costaguana, sino que son gastos de índole personal o particular de Miguel Bosé y/o liberalidades y en ningún momento pueden considerarse deducibles en el IVA por no estar directamente afectadas a la realización de una actividad empresarial o profesional”, explica la sentencia.

¿Qué gastos podría deducirse Miguel Bosé?

Aunque la sentencia contra Miguel Bosé sienta jurisprudencia sobre la deducción de gastos personales si se incorporan a las cuentas de la empresa, lo cierto es que sí hay otros muchos gastos, derivados de la actividad profesional, que pueden deducirse en la declaración. Así, este artículo enumera hasta 20 tipos de gastos que permiten hacerse una idea de lo que sí se puede hacer.

Sin embargo, prácticas como la de Miguel Bosé suelen ser bastante frecuentes, también en las mejores compañías del mundo. Es el caso de Facebook, a la que Mark Zuckerberg cobra el coste de, entre otros, su seguridad privada, que asciende a 24 millones de euros anuales. Para justificarle, desde la compañía argumentan que “el Sr. Zuckerberg es uno de los ejecutivos más reconocidos del mundo, debido, en gran medida, al tamaño de nuestra base de usuarios y nuestra exposición continua a los medios de comunicación globales”.

En otros casos, el truco es más sutil: basta con gastar cientos de miles de millones anuales en entradas para espectáculos y eventos deportivos, aún en medio de la pandemia, como en el caso de Live Nation Entertainment; o en apartamentos de lujo para un directivo, como Cognizant Technology Solutions.

Aunque algunos de estos gastos pueden considerarse gastos de representación, lo cierto es que deben quedar bien justificados, contabilizados en la cuenta de pérdidas y ganancias de la empresa y tener un justificante formal, como una factura completa. En este sentido, la Ley sobre el Impuesto de Sociedades contempla como deducibles los gastos derivados de las relaciones públicas con clientes y proveedores o los realizados conforme a los usos y costumbres respecto al personal de la empresa.

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