Neuroarquitectura: la tendencia que va a hacer más rentable la inversión inmobiliaria

La pandemia ha puesto de manifiesto la necesidad de aplicar la neurociencia a la arquitectura para construir viviendas más amables con sus habitantes.

La neurociencia promete revoluciona el sector inmobiliario

La población de las ciudades pasa entre un 80% y un 90% de su tiempo en espacios cerrados. El trabajo, el transporte público, restaurantes, tiendas… Y, por supuesto, sus propias viviendas. En este sentido, la neurociencia aplicada a la arquitectura se sitúa a la cabeza de la innovación en el sector inmobiliario, para construir casas y pisos más amables con sus habitantes.

Los confinamientos durante el último año, fruto de la pandemia, han puesto de evidencia las graves carencias de las viviendas españolas. Pisos con poca luz, ausencia de terrazas o falta de ventilación son algunas de las características más comunes, algo que afecta de forma directa sobre el estado de ánimo de sus habitantes. El componente psicológico de una vivienda es fundamental. Por eso, la neurociencia promete revolucionar el sector inmobiliario.

La unión de neurociencia y arquitectura -neuroarquitectura- tiene como principal exponente al virólogo Jonas Salk, desarrollador de la primera vacuna contra la polio. Hace 70 años, en la década de 1960, construyó el Instituto Salk en California, un edificio que puede considerarse la primera muestra de neuroarquitectura.

Desde entonces, la aplicación de la neurociencia en el diseño de edificios ha ido pasando por diferentes fases, y cuenta con una sólida base de estudio. Por ejemplo, el edificio donde se ubica el Museo Judío de Berlín está diseñado para aumentar la sensación de horror que sufrieron los judíos durante el nazismo. “El diseño fue intencionado, pero en otros casos son accidentes arquitectónicos que se pueden evitar”, explica una arquitecta en El País.

Las claves de esta técnica consisten en llevar al diseño de un edificio los factores que en neurociencia se relacionan con la salud y el bienestar mental. Ventilación, olores, grandes ventanas con mucha luz o la sensación de convivencia con la naturaleza son algunas de ellas. Además, la construcción con materiales agradables a la vista y al tacto, como madera, piedra o piel, son otros de los factores diferenciales de la neuroarquitectura.

El elevado coste de unir neurociencia y arquitectura

Aunque sus beneficios sobre la salud mental son evidentes, la unión de la neurociencia y la arquitectura no es barata. De momento, es una posibilidad reservada a unos pocos, y suele darse más a menudo en casas unifamiliares de nueva construcción. “Los principales demandantes son empresarios o grandes directivos europeos”, explican en El País.

O futbolistas. Jugadores del Betis, el Liverpool o el Osasuna ya han contratado los servicios de la arquitecta experta en neurociencia María Gil, que suele diseñar espacios de entre 700 y 3.000 metros cuadrados. Ante esta situación, cabe preguntarse por el coste que tendría aplicar la neuroarquitectura en bloques de pisos más pequeños, las viviendas habituales en las grandes ciudades.

En cualquier caso, esta técnica parece haber cobrado más importancia a raíz de la pandemia, y muestra como el sector inmobiliario está en constante evolución. Por eso, puede ser un buen momento para emprender en él. Las posibilidades son variadas y adaptadas a todos los bolsillos…