¿Por qué cierran las empresas?

La pregunta parece sencilla y la respuesta obvia. Las empresas cierran porque no tienen caja. Este sería el gran titular pero es la auténtica realidad.

Ideas de negocios que pueden montar con poco dinero

Esta respuesta tajante muestra una verdad indiscutible que muy pocas personas están dispuestas a asumir y, todavía más importante, a entender. 

Los problemas de caja en una empresa encierran diversas causas que conviene analizar. Existen determinadas situaciones que pueden conducirnos al cierre de nuestra empresa por falta de caja. ¿Las tenéis presentes? Más adelante, las expondremos. Con todo, hay una pregunta que destaca por encima de las demás. ¿Era el cierre inevitable? La respuesta es de nuevo muy simple. El cierre es inevitable si no tenemos la suficiente liquidez en la empresa. Un círculo que dibuja siempre el mismo comienzo y el mismo final. 

Con este artículo queremos explicar cómo podemos adelantarnos a ese punto de no retorno en el que el cierre es inevitable. Según nuestra experiencia, las causas que dañan la salud de nuestra caja de empresa pueden ser: 

  • Una mala planificación estratégica y/o operativa
  • No tener un Plan A definido… ni un Plan B.
  • Menores ventas de las previstas y/o planificadas.
  • Roadmap de financiación mal implementado.
  • Sobrecostes no planificados.
  • Falta de retorno de las estrategias de marketing.
  • Sobrecoste de producto (en euros o en tiempo de desarrollo).
  • Pivotación correcta del modelo/producto y propuesta de valor al usario

Pero recuerda que la CLAVE es no llegar nunca a lo inevitable. Se trata siempre de predecir, adelantar, planificar, virar, gestionar… En definitiva, toda aquello que tenga que ver con una gestión proactiva del área financiera.

Pero en todo esto hay una buena noticia querido lector: Si eres una persona proactiva en las áreas de tu negocio que tienen que ver con la marca, el producto, el marketing y el mercado… Por qué no asumir dicha proactividad también en el área financiera y en el día a día?

Ser proactivo en el área financiera cuando construyes tu startup y tu modelo de éxito, significa desarrollar dicha  área para que también aporte valor, para que crezca junto a tu compañía, para que haya una organización eficiente como la hay en un equipo de desarrollo.

Cualquiera que sea el motivo inicial por el que la empresa llega a la falta de liquidez: podemos asegurar una cosa, cuanto antes detectes hacia que puerto vas, antes podrás modificar el rumbo. Y las finanzas puede contribuir a las dos cosas.

Una base sólida de tu área financiera hace que en cualquier situación: ya sea de estrés de negocio, o de crecimiento de ventas, una buena organización financiera te ayude a mejorar la liquidez de tu compañía y, en última instancia, reducirá tu dilución. 

La clave es siempre la misma: asignación eficiente de tu presupuesto y gestión de la liquidez. Y tanto lo uno como lo otro, es uno de los grandes valores que aportará tu área de finanzas si trabajas también en ella.

De forma general se da por riguroso que la liquidez de una empresa depende de las rondas de financiación y de los créditos que podamos asumir. Pero este es solo el primer paso. El segundo paso consiste en la gestión eficiente de esta financiación: en alargar al máximo la liquidez obtenida; en sacarle el máximo partido a cada euro.

Y además de esto, debemos grabarnos una tercera vía de financiación igual o más importante que las anteriores: la financiación espontánea: financiación que no genera coste y que se genera a partir de la actividad de la compañía.

Para ello, para mejorar nuestra financiación espontánea, debemos trabajar de forma proactiva en las siguientes cuestiones:

  • Buscar mecanismos en nuestro modelo de negocio que permita una mejora de nuestro flujo de caja.
  • Establecer políticas de cobro y seguimiento de cartera de clientes.
  • Establecer políticas de pago a proveedores que permita planificar con antelación salidas de caja.
  • Rotar el activo con muchas mayor asiduidad que nuestro pasivo. Es decir, cobramos mucho antes a clientes de los que pagamos a proveedores.
  • Marcar para el área financiera objetivos de gestión: plazo máximo de pago de clientes, plazo mínimo de cobro de clientes, objetivos de fondo de maniobra, etc.

Y junto a ello, como no, desarrollar mecanismos de control que permita detectar problemas con la suficiente antelación como para corregirlos. El tiempo, en este caso, jugará siempre a tu favor!

  • Revisión de Presupuestos y análisis de desvíos de costes
  • Entender donde y por qué se está quemando más caja de la prevista y tomar medidas y decisiones.
  • Revisar el impacto del marketing en la generación de caja o la consecución de hitos estratégicos.
  • Revisar dichos hitos estratégicos para saber si estamos avanzando de forma eficiente por la ruta trazada.
  • Comparar tu foto actual (de negocio y financiera) con tu roadmap de financiación para saber si estás mejorando tus timings para la siguiente ronda o no.

Como hemos dicho, en definitiva, se trata de establecer la misma proactividad en el área financiera, entendiendo que la gestión administrativa no es el objetivo final de las finanzas. Y mucho menos si esta gestión es pasiva. Pero tú no quieres pasividad en tu empresa; quieres proactividad.

Porque esta proactividad, influirá en tu liquidez, en una menor dilución de la compañía, y en una toma de decisión planificada que permite mover tu vela a medida que detectes el viento.


Un artículo de Alexis Piquer, socio fundador de Cirial 180º

Gestionar Cookies