La RAE da un toque a los emprendedores: Ya está bien de tanto inglés y de tanto tecnicismo

Harta de tanto anglicismo, tecnicismos y la aparición de nuevas siglas, la Real Academia de la Lengua Española (RAE) ha decidido dar un toque te atención al ecosistema emprendedor para que recurra, siempre que sea posible, al uso del español.

La RAE apela a los emprendedores a usar el español siempre que puedan

Cierto que el dominio de la lengua inglesa es crucial para una empresa con aspiración global y un equipo de trabajo multicultural y deslocalizado. Pero ¿qué sentido tiene acudir a un encuentro emprendedor donde todos los ponentes son españoles y la audiencia dominante también? Así eran, por ejemplo, muchos de los eventos organizados en su momento en Madrid-Campus de Google para Startups.  

Ahora, la Real Academia Española (RAE) quiere poner orden e invita al entorno emprendedor y estartapero a evitar el uso de anglicismos siempre que se pueda y recurrir al “tecnolenguaje lo menos posible” para “hablar claro y que lo entiendan los demás”, en palabras de Santiago Muñoz Machado, director de la RAE.

No siempre se puede atender a la petición dado que muchos de los términos que forman parte de la jerga emprendedora tienen su origen en los países anglosajones, más concretamente EE.UU., durante mucho tiempo considerada la Meca de la tecnología y el emprendimiento. Difícil, por ejemplo, encontrar un sinónimo para elevator pitch -discurso en un ascensor que debe durar lo mismo que un trayecto-, para software o emoji.

Lo que sí se puede es decir director general, donde dije CEO, -y así con la nueva nomenclatura de todo el organigrama estartapero-, empresa emergente, donde dije startup, flujo de operaciones, donde dije dealflow o emprendedor o empresario, donde dije entrepreneur. Igual queda menos cool y hay que escribir más líneas para hablar de lo mismo, pero todo sea por preservar una lengua que hablan cerca de 600 millones de personas en todo el mundo.

24 anglicismos nuevos al año en el diccionario

Según Muñoz Machado, cada año se incorporan al Diccionario de la Lengua Española cerca de dos docenas de anglicismos, “algo que casi no se nota” en una obra que recoge, según la última revisión, 93.111 entradas. La decisión de introducir un anglicismo o neologismo en el diccionario español se medita mucho antes y solo se consiente cuando su uso está totalmente extendido o aportan algo nuevo al diccionario, pero sin destruir o colisionar con lo ya creado.

“Hablemos claro para que nos entiendan los demás, usemos los tecnolenguajes lo menos posible. Los anglicismos no nos molestan demasiado, pero hay palabras alternativas. Muchas veces se usan para presumir y porque quedan bien en la conversación”,  declaraba el director de la Academia de la Lengua en la gala organizada con motivo de la IV Edición de los Premios Dircom Ramón del Corral 2021.

También las máquinas y las redes

Más allá de la jerga de la que hagamos uso en los entornos emprendedores, la RAE también se preocupa por el lenguaje de las máquinas. En esta línea puso en marcha el programa denominado Lengua Española e Inteligencia Artificial (LEIA) con el que se persigue enseñar a las máquinas a hablar un correcto español.

LEIA tiene como fin principal cuidar el uso de un correcto español en los medios tecnológicos y así “evitar que se pierda la unidad que permite que más de 585 millones de personas puedan comunicarse en nuestra lengua sin dificultades”.

Las líneas principales del proyecto LEIA son, por un lado, velar por el buen uso de la lengua española en las máquinas y, por el otro, aprovechar la inteligencia artificial para crear herramientas que fomenten el uso correcto del español en los seres humanos.

En palabras de Muñoz Machado, “la Inteligencia Artificial habla inglés, fundamentalmente, y tenemos que procurar que, poco a poco, el español coja una posición eminente en el mundo de la IA, pero también en el mundo general de las redes”. 

Por el momento, se han sumado a la iniciativa, impulsada por la RAE y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), empresas tecnológicas como Telefónica, Microsoft, Amazon, Google, Twitter o Facebook. El proyecto cuenta, además, con el apoyo de Fundación Endesa.