¿Mostrarías a tus clientes los salarios de tus empleados para justificar el precio?

Los dueños de un restaurante han decidido publicar en su carta los salarios de sus empleados para justificar el precio de sus platos, en un momento de grave crisis de talento para la hostelería.

¿Mostrarías a tus clientes los salarios de tus empleados para justificar el precio?

¿Mostrarías a tus clientes los salarios de tus empleados para justificar el precio de tus productos? Es lo que ha hecho un restaurante, que busca concienciar a sus consumidores sobre los elevados costes de personal que un negocio de sus características necesita para poder ofrecer sus productos.

Se trata de la hamburguesería Grillaera, que cuenta con dos restaurantes en Algeciras y Málaga. Los tres emprendedores detrás de la idea, Justo Castaño, Daniel Castaño y Sergio Díaz, afirman haber decidido publicar en la carta los salarios de sus empleados después de darse cuenta de que “ninguno de nuestros camareros había estado contratado jamás por las horas que realmente trabajaba”.

“Nos dimos cuenta de que teníamos una desventaja competitiva porque nuestros precios eran los mismos que los de la competencia, pero pagábamos mejor a nuestros empleados”, continúan explicando a la Cadena Ser. “Así, dijimos: ‘Ya que lo hacemos, vamos a decirlo’. También podríamos haber hecho como los demás, pero no nos parecía lícito. Bastante está castigado el mundo».

De esta manera, los salarios de todo el personal de Grillaera están expuestos al cliente al principio de su carta. Tal y como explican, el suelo de un camarero que trabaje 40 horas asciende a 1.501 euros brutos, a los que habría que sumar unos costes de seguridad social de 417 euros a cuenta de la empresa. “Disfrutando con Grillaera estás contribuyendo a crear una profesión más justa y erradicando una lacra social alrededor de la restauración», reza el menú.

La escasez de talento marca la agenda de la hostelería este verano

La idea de publicar los salarios de su personal que han tenido estos emprendedores andaluces se produce en un momento de gran debate sobre las causas de la escasez de talento en el sector de la hostelería. Se trata de un problema que afecta gravemente a cientos de empresas del sector durante la temporada de verano, y que no siempre deja en buen lugar a estos negocios.

En este sentido, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, afirmó con sorna hace unas semanas que la solución más evidente para terminar con el problema de la escasez de demanda laboral en la hostelería pasa por aumentar los salarios.

Sin embargo, aunque una parte importante de esta falta de trabajadores en la hostelería tiene que ver con los bajos salarios, algunos expertos apuntan a otros condicionantes como generadores del problema. Los horarios interminables, las jornadas laborales durante los días festivos o la alta temporalidad del sector son algunos de ellos.

Todo, en un momento donde el turismo parece haber recuperado todo su músculo después de la pandemia. En este sentido, las previsiones indican que el gasto en viajes se incrementará este año hasta los 1.276 euros por persona, con un periodo medio de estancia de dos semanas. Las buenas cifras para el turismo serán aún mejores entre los viajeros de la Generación Z, que gastarán de media 1.356 euros durante sus vacaciones.

No todo está en los salarios

En este contexto de escasez de trabajadores, muchas empresas están comenzando a buscar fórmulas para retener talento, más allá de una subida de salarios que en ocasiones es una condición básica para conseguirlo.

Por ejemplo, ofrecer beneficios sociales como pueden ser la tarjeta restaurante, el acceso a un seguro médico, la flexibilidad horaria o el teletrabajo incrementan la motivación e implicación de los empleados. También el acceso a formación, las medidas en favor de la conciliación o un ilusionante plan de carrera interno que permita a los trabajadores ascender dentro de la compañía.

En este sentido, algunas grandes empresas como Telefónica están yendo un paso más allá, y ya permiten a sus empleados probar la semana laboral de cuatro días. Una fórmula que les permite trabajar ocho horas al día de lunes a jueves, a cambio de reducir sus salarios en una proporción menor al tiempo laboral perdido.