Seis errores que no deberías cometer para recuperarte de la crisis

Vale que todos aspiramos a salir lo más airosos posible de la crisis, pero no todo sirve para compensar las pérdidas acumuladas a lo largo de estas semanas de confinamiento. Estas son algunas de las cosas que no deberías hacer.

Cero ingresos y muchos gastos, es la situación a la que se han visto abocadas muchas empresas durante el estado de alarma y el cierre forzoso por el confinamiento. Pero lanzarse a la desesperada para recuperar las pérdidas te puede conducir en la dirección contraria y desencadenar una pérdida de clientes que nadie desea. Estas son algunas de las medidas nada recomendables, según algunos expertos, que están adoptando determinados emprendedores para sortear las consecuencias de la crisis.

1.Subir precios sin añadir valor: Una factor que no debes olvidar es que la crisis no le ha afectado solo a tu negocio, sino a muchas empresas y personas más así que no esperes su consentimiento a una subida de precios, menos aún si ello no va acompañado de la incorporación de valor. “No recomiendo que ninguna empresa suba los precios porque no solemos tener un producto tan exclusivo y único como para que no exista sensibilidad al precio. El cliente creo que también recordará las empresas que se pusieron en la piel de los consumidores en estos momentos”, sostiene el CEO y cofundador de Velcamotor, Emilio Froján. Por su parte,  Daniel Serrano, coach, mentor de emprendedores y fundador del mastertransformacional.com sostiene: «Estamos en un  momento en el que se ha despertado una gran consciencia social y todo lo positivo que hagamos por los demás nos será devuelto y recompensado con creces. Por ello, es vital enfocarse en las necesidades de los clientes más que en las nuestras propias».

2.-Quemar caja: No es momento para hacer grandes experimentos, menos si ello conlleva gastos. Virginia Sánchez, Head of New Ventures de Zubilabs, recomienda olvidarse de cualquier gasto superfluo y estirar la caja todo lo que sea posible. Desde su punto de vista, cualquier startup debería tener controlada la caja al menos con vista a los próximos 18 meses. “Ya sé que para una startup esto es muchísimo, pero no deben olvidar que en estos momentos los inversores se están polarizando y, aunque hay algunos que siguen buscando oportunidades para entrar en empresas baratas, otros las han paralizado”.

3.-Recortar la inversión en publicidad: Vale que cualquier empresa debe evitar al máximo los gatos superfluos, pero un error grave es, en opinión de Eduardo Flores, CEO de Mi director financiero, meter dentro de esta categoría la inversión en publicidad. Cierto que, durante los meses del confinamiento, se experimentó una drástica caída en la inversión destinada al marketing y la publicidad, tanto es así que los que se atrevieron a hacerlo, aprovecharon el vacío para lanzar campañas tan emotivas y memorables como la de Bankinter. Para Eduardo Flores, ahora es el momento adecuado para apostar por esta inversión teniendo en cuenta que el descenso del sector ha provocado una bajada en los precios “en beneficio de un mejor retorno de la inversión (ROI)”. Otra razón que apunta es la migración masiva de los clientes al entorno digital que propició el confinamiento. “Cualquier empresa que haya dado el salto a internet debería preocuparse por ganar puestos en los buscadores, aunque tenga que pagar por ello”, sostiene.

4.-Aplazar inversiones estratégicas. Igual que para muchos ha sido un error evitar los gastos en publicidad, Tania Grande, CEO de la plataforma para reclutar talento Tuup, entiende -siempre y cuando no se ponga en riesgo la viabilidad de la empresa-, que aplazar un gasto cuyo retorno de la inversión estaba ya más que calibrado y medido antes de la crisis podría ir finalmente en contra de la cuenta de resultados. Más si ese gasto que tenías pensado apunta a factores como un aumento de la productividad, una reducción en costes a medio plazo, una contratación esencial para el progreso del negocio u otras causas similares.

5.-Descuidar la comunicación con el equipo. Cierto que cuando se han conocido tiempos mejores y en momentos de incertidumbre no es fácil transmitir un mensaje de optimismo al equipo. Pero, siguiendo con Tania Grande, cualquier líder debería hacer el esfuerzo. “Al talento hay que cuidarlo bien y eso se consigue siendo honesto, transparente y siendo realista tirando al optimismo porque esto es lo que transmite confianza y seguridad al equipo y la forma de involucrarlo y hacerlo partícipe de la situación”. Virginia Sánchez, por su parte, entiende que nada de esto va reñido con el uso de los instrumentos que el Gobierno ha puesto a disposición de las empresas para paliar los efectos de la situación, como el ERTE “una circunstancias que los empleados son capaces de comprender si con ello se garantiza la viabilidad de la compañía a la vez ven un compromiso firme de la empresa con su futuro”.

6. No pivotar por miedo y esperar a que las cosas vuelvan a ser como antes: Decía recientemente Ramón Blanco, socio fundador de la gestora de fondos de inversión de tipo cerrado Bewater , gestora de fondos de inversión de tipo cerrado, que cualquier emprendedor ante una crisis debe mantener la actitud. “Igual con la actitud no es suficiente para salir de la crisis, pero sin ella, seguro que no sales”. Se refería a la capacidad de reacción de los emprendedores ante la adversidad buscando alternativas a lo que antes valía y hoy no. De hecho, muchas startups, aprovechando su estructura y su core han aprovechado para lanzar un nuevo producto o servicio o adaptar el que ya se tiene a la nueva situación. La estrategia tiene sus riesgos, por lo precipitado, de aquí la advertencia de Virginia Sánchez: “En esa búsqueda de oportunidades en el nuevo escenario, hay que intentar hacer las cosas bien procurando que las equivocaciones sean super lean”, es decir rápidas y baratas.

Daniel Serrano añade por su parte: Es fundamental tener en cuenta que nunca se volverá a la normalidad, sino a una nueva normalidad. Por ello, es necesario saber adaptarse a los cambios tanto a nivel de producto o servicio como a nivel tecnológico, canales de venta, trato al cliente y, sobre todo, en cuanto a forma de proceder y llevar a cabo las acciones y estrategias. Se trata, en definitiva, de buscar nuevas formas de acercar tus productos o servicios al cliente final».