El futuro del coche eléctrico y el litio de Cáceres. Cuando la sostenibilidad medioambiental choca con la económica

Cáceres cuenta con el segundo mayor yacimiento de litio en Europa, material por ahora imprescindible para fabricar las baterías de los coches eléctricos. Parte de la población cacereña se opone a la mina en defensa de la sostenibilidad medioambietal por encima de la económica.

Baterias de litio para el coche electrico

Greta Thunberg no es la única niña que alza la voz contra el cambio climático. También la Plataforma Salvemos la Montaña ha elegido a una niña de 7 años para editar un vídeo que concluye con una pregunta directa al presidente del Gobierno: “Sr. Pedro Sánchez, usted qué decide, ¿luchamos contra el cambio climático o se hace una mina en Cáceres?”

Es una de las acciones de protesta más de esta plataforma en contra de la apertura de una mina de litio en la zona del Valle de Valdeflorez, a escasos kilómetros de la ciudad cacereña, Patrimonio de la Humanidad. El litio, por sus propiedades específicas, se ha revelado como material principal para construir las baterías de los coches eléctricos. Y resulta que Cáceres tiene un filón en el Valle de Valdeflores, con el segundo mayor yacimiento de litio de Europa.

Contando con este potencial se ha articulado, por ejemplo, el proyecto Battchain, del que ya informamos aquí. Se trata de uno de los proyectos tractores del Gobierno incluidos en el Plan de Recuperación. Lo integra un consorcio de cinco corporaciones que capitanea EIT Innoenergy, la iniciativa del Instituto Europeo de Innovación y Tecnología, para impulsar “la transición energética y la sostenibilidad” y fabricar íntegramente las baterías de coches eléctricos en España.

Según el proyecto Battchain, en el plazo de 3 años España tendría repartido por distintos puntos del país todos los procesos necesarios para elaborar la batería. La mina de extracción de litio estaría en San José de Valdeflórez, en Cáceres. 

Para procesar el litio extraído de la mina está la empresa Tecnología Extremeña del Litio (TEL) que explica su razón de ser de esta manera: “El proyecto se sustenta en la creación de una planta industrial en Cáceres destinada a procesar el litio extraído en el yacimiento de Valdeflórez. El mineral será procesado íntegramente en la planta adyacente, hasta convertirlo en hidróxido de litio, un componente irremplazable y esencial para la fabricación de baterías recargables de ion-litio, y en particular de las baterías de ion-litio empleadas en los vehículos eléctricos”. 

En respuesta a las protestas de la ciudadanía como las de la Plataforma Salvemos la Montaña, también TEL ha editado su propio video corporativo. Entre otras cosas, se argumenta que, con la mina, ni la salud de los habitantes ni el aire ni el medioambiente están en riesgo…”Bueno, hay algo que sí está en riesgo. El futuro. Y Cáceres puede encabezar esta revolución industrial verde y sostenible, creando empleo y riqueza abriendo la puerta a la instalación de nuevas fábricas y nuevas empresas”.

Intereses para el coche eléctrico

TEL la forman la española Sacyr, en un 25%, a través de su filial Valoriza Minería, y la multinacional Infinity Lithium, en un 75%. Esta última corresponde a una compañía minera australiana que cotiza en Bolsa y cuya misión es “desarrollar la producción de litio en Europa para impulsar un futuro renovable”.

En dicha misión pone los ojos en San José Valdeflórez, en la Sierra de la Mosca de Cáceres. Las 15.000 toneladas de hidróxido de litio que, según algunos estudios realizados, podrá producir la planta cacereña, permitiría abastecer a unos 10 millones de vehículos eléctricos. “Solo en Europa, la demanda de litio para almacenamiento y vehículos eléctricos se multiplicará por 18 hasta 2030 y por 60 para mediados de siglo”, son otras de las estimaciones de Infinity.

Asimismo, según el dossier de la multinacional, los planes de inversión inicial prevén el desembolso de 280 millones de euros de los cuales, el 83%, iría destinado a la planta industrial. “La extracción del litio durará 19 años, mientras que el procesado del mismo se alargará algo más, hasta los 30. En su máximo operativo generará en torno a 1.000 puestos de trabajo anuales, de los que casi 200 serán directos”.

El problema es que, a algunos ciudadanos, no les compensa la riqueza económica que pueda generar el proyecto con el coste medioambiental que acarrea. Una prueba más de la flexibilidad del término sostenible.