En el zoo de las startups, salen los unicornios y entran los camellos

Ni unicornios ni centauros ni ponys, ahora lo que se persigue en el zoo de las startups es llenarlo de empresas camello.

La hora de las startups camello

El universo emprendedor de Silicon Valley tiende a catalogar a sus startups con nombres de animales mitológicos aplicando como criterior la valoración de la compañía. La jaula de oro se reservaba hasta ahora al club de los unicornios, compañías financiadas con capital privado que han alcanzado una valoración de 1.000 millones de dólares, pero compartían el zoo con los centauros (100 millones de dólares), los ponys (10 millones de dólares) o los dragones, bastante más raros que los unicornios porque corresponden a empresas que han sido capaces de devolver íntegramente a los inversores el capital que en su día aportaron.

Menos frecuente en la nomenclatura zoológica era hablar de las startups camello hasta hace unos meses. En este caso, el criterio de valoración de la compañía, más que ser puramente económico, contempla también valores como la sostenibilidad y la rentabilidad. Se entiende por startups camello aquellas que pueden hacer frente a la adversidad porque anteponen su supervivencia y rentabilidad a cualquier otra consideración. Da igual facturar 1M que 100M, porque si la empresa es rentable y sigue creciendo, a ser posible a base de ingresos recurrentes antes que con inversores o a golpe de talonario en marketing digital, mejor que mejor. Tampoco esto quiere decir que renuncien a la entrada de capital. Igual que el camello, son capaces de ingerir cantidades ingentes de agua/dinero cuando se les presenta la ocasión. La diferencia con el unicornio es que saben administrarlo.

Ahora que la pandemia ha cortado el grifo a la financiación, los inversores empiezan también a girar la vista para enfocarla hacia startups que podrían sobrevivir en estos momentos tanto con como sin ellos dado que tienen reservas y fuerza suficientes. Ya lo decía Miguel Vicente (Antai Venture ) hace unos días, que las startups buscarán ahora ser más camellos que unicornios.

También Íñigo Juantegui, cofundador y CEO de OnTruck hacía recientemente unas declaraciones relacionadas con los cambios propiciados en el ecosistema a raíz de la crisis global del coronavirus. “La tendencia ahora es el foco en empresas eficientes y rentables, en modelos de negocio sostenibles. Es pasar el foco de crecer a cualquier coste a crecer con cabeza. Desde mi punto de vista creo que es un buen cambio, pero también creo que es un proceso cíclico. Ahora nos enfocamos en empresas rentables porque viene un ciclo contractivo, y cuando haya un ciclo expansivo los inversores pondrán más foco en tamaño de negocio y crecimiento desorbitado. Como en todo, yo creo que en el punto medio está la virtud”.

¿Startups ‘eficientes en capital’ o ‘ronderas’?

En la gestora de fondos de inversión Bewater Fund, prefieren hablar de “empresas eficientes en capital” que de camellos. Las definen como aquellas empresas “que necesitan poco capital de sus inversores y que consiguen volúmenes de facturación y/o transacciones de valor para la compañía importantes, siempre siendo rentables o mirando la rentabilidad muy de cerca”.

Las contraponen a lo que denominan “empresas ronderas”, es decir “aquellas en las que el objetivo primordial no es entrar en rentabilidad, sino maximizar el crecimiento aún a costa de necesitar mucho capital y mantener elevadas pérdidas”. Reconocen, no obstante, la existencia de grandes éxitos de ‘empresas ronderas’ en nuestro país, aunque a ellos no les gusten. Por eso están confeccionando una lista que de visibilidad a “empresas españolas rentables, eficientes en capital y de gran éxito”. 

A todas las que aparecen en el listado de Bewater se les atribuye un EBITDA positivo con una facturación superior a 1 millón de euros en el último año disponible y que han necesitado una inversión total inferior a 11M€ de sus inversores. En la lista aparecen nombres como Milanuncios, Perfumesclub, Toprural, Freepik o Trovit

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