Alquiler de juguetes

En 2007, los españoles nos gastamos 1.185 millones de euros en juguetes, según la Asociación Española de Fabricantes (AEFJ). ¿Y por qué no facilitar una rotación con tarifa plana?

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Extiende el alquiler a espacios en los que los niños se suelen aburrir: por ejemplo, salas de espera de médicos privados...

No se trata de ir en contra de la industria juguetera, sino de ofrecer el alquiler como alternativa económica en espacios donde los niños no puedan ir armados con todo su arsenal de entretenimiento –desde la casa de los abuelos hasta la sala de espera de un médico– y como salida para padres que quieran estimular la imaginación de sus hijos a un coste razonable. Y no sólo con juguetes, también con libros. Se puede plantear únicamente el alquiler de juguetes y libros con valor añadido: juguetes educativos, por ejemplo, o aquellos que fomenten las relaciones con otros niños… ¿Cómo hacerlo? A través de una tarifa plana mensual (por 25 euros, cuatro juguetes, como hace la empresa estadounidense BabyPlays). ¿Sólo para particulares? No. Puedes llegar también a acuerdos con guarderías y colegios, por ejemplo.

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