Empresa innovadora: Mi voluntad

¿Has dejado ya claro cómo quieres que sea tu funeral? ¿Tienes tus cuentas en orden? Cuando acaba el trabajo del notario, empieza el de este negocio que ha inventado el albacea virtual.

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Marc González, fundador de Mi Voluntad, con el particular material promocional del negocio

Esta empresa, aunque produzca algún que otro escalofrío (el tema de la muerte continúa siendo tabú en la sociedad española), no tiene nada de friqui. Tiene delante un importante mercado potencial, si tenemos en cuenta que, al año, mueren en España unas 385.000 personas (385.361, según el INE, en 2007, última fecha contabilizada), o lo que es lo mismo, 900 muertos por cada 100.000 habitantes. Si nos paramos a pensar que el 32% de las muertes tiene que ver con enfermedades cardiovasculares; un 27%, con tumores, y un 8%, con accidentes de tráfico... al parecer, un 57% no tiene prevista su muerte antes de tiempo.

A dos metros bajo megas

A MiVoluntad.com, una pyme on line barcelonesa, se le ha ocurrido que a más de uno quizá le gustaría dejar previsto de antemano cómo querrían ser enterrados y así resolver todos esos cabos sueltos, emocionales y económicos, que la muerte impide atar a tiempo. Por si las moscas. ¿Qué cabos sueltos? Dejar por escrito cómo quieres que sea tu funeral; tener un espacio en la web en el que poder dejar grabados todos los recuerdos que no quieres que se pierdan; ofrecer objetos de valor sentimental a quien tú desees; dejar por escrito tus deudas; cartas de despedida a los seres queridos; agrupar todas las contraseñas de equipos informáticos y cuentas on line y la posibilidad de una despedida en la Red.

Albaceas virtuales

“Nuestro trabajo comienza cuando acaba el del notario”, comenta Marc González, fundador de este negocio de albaceas virtuales. “Un albacea electrónico, designado por el cliente, recibe toda la información en el momento de la muerte”, explica González.

¿Cómo surgió la idea?

“Hace un año se murió mi mejor amigo. Poco tiempo antes había muerto su hermano, también amigo mío. Recientemente, falleció mi suegro... y esa fue la gota que colmó el vaso. He vivido de cerca todos los problemas que surgen a partir de no tener tiempo para organizar las últimas voluntades. Es cierto que, a veces, podemos organizarnos, pero ¿qué ocurre si morimos de forma repentina? Cuando murieron mis amigos pensé: ¿Cómo habrían querido despedirse? ¿Así querían despedirse?”, cuenta Marc González, fundador de la empresa.

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