Phone Learning, idiomas por teléfono

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Nadine Bogner (32 años) se define como una emprendedora nata. Creó una empresa de traducciones a los 21 años como "un acto de rebeldía", le siguió Phone Learning y ahora planea constituir otra más.

Lo primero que llama la atención cuando se visita Phone Learning es que no hay un solo alumno en sus instalaciones, algo lógico teniendo en cuenta que su método de enseñanza del inglés se desarrolla por teléfono. La idea surgió debido a la necesidad imperiosa de reinventar un negocio que amenazaba ruina tras el cierre de centros como Opening o Wall Street en 2003. La situación desató una crisis de confianza que terminó salpicando al sector. “En dos meses perdimos casi el 50% de los clientes. Contratos que estaban a medias se cancelaron de una semana para otra y llegó un momento en que no sabíamos cómo pagar los salarios”, recuerda Nadine Bogner.

Junto a su socia, Patricia Zurdo, el instinto de supervivencia les llevó a idear un método innovador para evitar el cierre. Tras constatar que muchos estudiantes dejaban de ir a clase por aburrimiento, falta de tiempo y escaso progreso a la hora de expresarse, tuvo claro que era necesario un sistema que, además de efectivo, fuera entretenido. “Supe que en Siberia se da enseñanza a distancia con niños que viven aislados y que se imparte por teléfono o radio. Durante dos años me dediqué a adaptarlo a la enseñanza del inglés”, confiesa.
A la hora de triunfar con su modelo de negocio, contaba con dos barreras: el carácter revolucionario del método y el miedo del español a seguir una conversación telefónica en inglés. “Un estudio revela que el 92% de los directivos no coge las llamadas del extranjero. Y es que los españoles están muy formados en gramática, pero no en expresión oral”, señala Bogner, que habla ocho idiomas.

CLASES EN LA PLAYA
Tras unos inicios titubeantes, Phone Learning está consiguiendo despuntar en su sector. Cuenta con unos 140 clientes, de los que el 80% son empresas y el resto, particulares. Entre aquéllas destacan Gallina Blanca o Nike, firmas que están comprobando la eficacia de un método que se caracteriza por su flexibilidad. De hecho, el alumno sólo tiene que visitar la web y elegir cuándo quiere recibir la llamada del profesor, así como el tema de conversación, que dura 25 minutos. “Puede practicarse desde cualquier parte. Tenemos alumnos que siguen la clase en la playa y de directivos que van en taxi camino de una reunión o en el mismo aeropuerto”, señala.

Con este bagaje, en apenas dos años Phone Learning ha alcanzado una facturación de casi 300.000 euros en 2008 y aspira a seguir creciendo todavía más. En sus planes destaca la aplicación del método a la enseñanza del español para extranjeros y la apertura de centros en Austria, Suiza, Alemania y Holanda. “No hemos invertido nada en publicidad. Todo ha sido producto del boca-oreja. Empezamos regalando las primeras 1.000 lecciones porque ninguna empresa quería comprarnos nuestro método por miedo al teléfono. Eso y las apariciones en prensa han propiciado el boom que estamos viviendo”, puntualiza.

MUJER EMPRENDEDORA
Bogner creó su primera empresa de traducciones con 21 años como “un acto de rebeldía”, al constatar que cobraba un 30% menos que los hombres por el mismo trabajo. Esa compañía, Bogner Translations, financió la puesta en marcha de Phone Learning. “Cuando empecé tuve que contratar a un comercial varón de unos 40 años para que vendiera mis servicios por las empresas porque a mí no me tomaban en serio. Cuando cumplí 30 años, afortunadamente, las cosas empezaron a cambiar”. Ahora planea poner en marcha una empresa que ofrecerá un método de relajación propio: “ Una empresa pequeña tiene que innovar. Si no lo haces, terminas distinguiéndote sólo por el precio bajo. En 2003, o cambiábamos de rumbo o lo perdíamos todo. Optamos por probar algo nuevo y nos ha ido muy bien”.

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