Fluff: diseño de juegos educativos

La idea es sencilla, y, sin embargo, no se le había ocurrido a nadie antes: externalizar el diseño y el estudio psicopedagó-gico de juegos y juguetes. O dicho de otro modo: nadie había pensado en subcontratar la imaginación en esta industria. Juegos con instrucciones adaptadas a los niños, ¡no a sus padres!, muñecos que ayudan a deshacerse de miedos...

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Alberto Romero y Marta Rueda, con algunos de sus primeros juegos.

Todas las empresas jugueteras españolas tienen su propio departamento de I+D, pero no existe una empresa dedicada a lanzar ideas a las jugueteras; sólo particulares que, además, son flor de un día: proponen un juego y se dan por satisfechos. Sin embargo, el mercado no innova. ¿Están haciendo sus deberes las jugueteras? “Ahora mismo, los fabricantes no quieren arriesgarse y apuestan por juguetes licenciados, aunque son conscientes de que el futuro está en la innovación”, apunta Alberto Romero, co-fundador junto a Marta Rueda de este proyecto.

Romero y Rueda quieren convertirse en un departamento de I+D externo que ayude a las empresas del sector a ser más innovadoras ofreciendo juguetes que reten a la imaginación con una garantía psicopedagógica. “Nos da rabia que los productos los utilicen niños y que los que los idean no sean niños. Por muy bonitos que sean, tiene que haber alguien detrás que garantice que le resultará útil al niño”, argumenta Rueda. “Para cualquier producto de alimentación para niños hay un estudio detrás ¿por qué los juguetes no lo van a tener?”, añade.

“Para empezar nos hemos centrado en el juguete simbólico, pero queremos ampliarlo a niños más mayores, para que los padres tengan intención de educar a sus hijos aunque no tengan tres años... tratamos de romper barreras en el mundo actual del juguete”, continúa Rueda. “También pensamos en juguetes que puedan ser reciclables. Incluso que te puedas descargar por Internet fichas y hacer fichas en cajas de cartón viejas, que utilices plantillas... Los niños se suelen cansar de las fichas... a veces se pierden”.

¿CÓMO SURGIÓ LA IDEA?

Todo comenzó como un proyecto de final de carrera de Alberto y como una forma de rebelarse a las salidas profesionales habituales de sus respectivas carreras. “Como estudiantes nos planteábamos a qué nos queríamos dedicar. En Psicología tienes tres salidas: el departamento de orientación de un colegio, una clínica o RR HH de una empresa. No quería nada de eso. Como diseñador: maquetador, retoque fotográfico e ilustración... trabajar para otro con otros criterios. Nos gustaban los juguetes y los dibujos animados”, cuentan Marta Rueda y Alberto Romero, cofundadores de Fluff.

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