King of Shaves propone un duelo de cuchillas

Tener una piel sensible y ser despedido de su empresa fue lo que Will King necesitó para sacar su faceta emprendedora. “Odiaba afeitarme; cada vez que lo hacía se me irritaba la cara. Un día probando con unos aceites me di cuenta que el resultado era mucho mejor y pensé en ello”, recuerda.

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Will King opera en la actualidad en tres continentes

Tener una piel sensible y ser despedido de su empresa fue lo que Will King necesitó para sacar su faceta emprendedora. “Odiaba afeitarme; cada vez que lo hacía se me irritaba la cara. Un día probando con unos aceites me di cuenta que el resultado era mucho mejor y pensé en ello”, recuerda.

Invirtió 16.000 euros en lanzar una línea masculina de aceites y geles para el afeitado. También dedicó tiempo a estudiar el mundo de las cuchillas y descubrió que era el producto que más se robaba en las tiendas. ¿La razón? Es algo necesario a un precio demasiado elevado. Diseñó entonces una cuchilla económica y efectiva, que no pudo lanzar hasta que a Gillete no le caducó en 2004 una patente, que King incorporó al diseño de su cuchilla Azor. En poco más de cuatro años, se ha hecho con más del 15% del mercado, desbancando a Wilkinson y dando algún que otro disgusto a Gillette. La venta de sus cuchillas le ha reportado 27,2 millones de euros este año.

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