Ofilínea decora oficinas, hostelería y comercios

Los hermanos María y Carlos Galván no dudaron en quedarse con la empresa familiar (Ofilínea) cuando sus padres decidieron que, tras muchos años de trabajo, había llegado el momento de ponerla en venta. “No queríamos que desapareciera lo que nuestros padres habían creado y son esas ganas con las que seguimos funcionando día a día”, sostienen estos dos emprendedores.
Salto generacional
La compañía, dedicada originariamente al mobiliario de oficina, se ha especializado en la decoración de oficinas y em-presas (con todos sus complementos: mobiliario, sillería, mamparas, papeleras, ceniceros...). Además, han ampliado sus líneas de negocio hacía el mobiliario para hostelería y colegios y al diseño de interiores y arquitectura. “La innovación que aportamos al mercado es una estructura bien montada y con las ideas muy claras. Nuestro principal objetivo es el servicio y la satisfacción al cliente. Uno de nuestros mayores es-
fuerzos ha sido dar un buen servicio a través de Internet con nuestra página web, que es muy fácil de navegar. También hemos desarrollado programas de diseño para planos, presentaciones, infografías, etc, con el objetivo de dar un servicio completo a todos nuestros clientes”. En esa misma línea, los hermanos Galván han apostado muy fuerte por el servicio postventa. “Ningún cliente, sea cual sea el desembolso que haya hecho, se queda sin este servicio, atendiéndole en las 24 horas siguientes al aviso que nos haya hecho, ya sea por defecto del material, ampliaciones o recambios”, argumentan.
Conscientes de que el mercado no está en su mejor momento, afirman que “ahora mismo es complicado hacer una previsión de facturación para este año. Lo más importante es aguantar”. En 2008 superaron los 500.000 euros.

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Los hermanos Galván, María y Carlos, dirigen esta empresa madrileña de decoración.

Los hermanos María y Carlos Galván no dudaron en quedarse con la empresa familiar (Ofilínea) cuando sus padres decidieron que, tras muchos años de trabajo, había llegado el momento de ponerla en venta. “No queríamos que desapareciera lo que nuestros padres habían creado y son esas ganas con las que seguimos funcionando día a día”, sostienen estos dos emprendedores.

SALTO GENERACIONAL

La compañía, dedicada originariamente al mobiliario de oficina, se ha especializado en la decoración de oficinas y empresas (con todos sus complementos: mobiliario, sillería, mamparas, papeleras, ceniceros...). Además, han ampliado sus líneas de negocio hacía el mobiliario para hostelería y colegios y al diseño de interiores y arquitectura. “La innovación que aportamos al mercado es una estructura bien montada y con las ideas muy claras. Nuestro principal objetivo es el servicio y la satisfacción al cliente. Uno de nuestros mayores esfuerzos ha sido dar un buen servicio a través de Internet con nuestra página web, que es muy fácil de navegar. También hemos desarrollado programas de diseño para planos, presentaciones, infografías, etc, con el objetivo de dar un servicio completo a todos nuestros clientes”. En esa misma línea, los hermanos Galván han apostado muy fuerte por el servicio postventa. “Ningún cliente, sea cual sea el desembolso que haya hecho, se queda sin este servicio, atendiéndole en las 24 horas siguientes al aviso que nos haya hecho, ya sea por defecto del material, ampliaciones o recambios”, argumentan.

Conscientes de que el mercado no está en su mejor momento, afirman que “ahora mismo es complicado hacer una previsión de facturación para este año. Lo más importante es aguantar”. En 2008 superaron los 500.000 euros.

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