El pensador en su guarida

Creada en 1973, la IE Business School se ha convertido en una de las principales escuelas de negocio del mundo, con un claustro de más de 400 profesores, estudiantes procedentes de 83 países y unos 37.000 antiguos alumnos que ocupan puestos de responsabilidad en cerca de 100 países. Con este bagaje, quién mejor que su decano, Santiago Íñiguez, para hablarnos sobre lo divino y lo humano del mundo empresarial en estos tiempos convulsos.

EMPRENDEDORES. ¿Por qué ha aceptado posar en en un entorno tan diferente al que está habituado?
Santiago Iñiguez. Me gusta plantearme cosas nuevas. En el mundo académico tienes oportunidad de aparecer en espacios muy diferentes, pero esta propuesta me permitía jugar con personalidades paralelas; combinar los estereotipos más convencionales con otros menos.

EMP. ¿Es compatible la blackberry con el Arte de la Guerra de Tsun Tzu?
S.I. Completamente. Tsun Tzu es un autor chino rescatado tras muchos años de abandono y sus máximas son adaptables a las empresas actuales. El pensamiento clásico es aplicable a las empresas TIC y la filosofía empresarial debe sacar partido a las nuevas tecnologías partiendo de los preceptos más útiles de la sabiduría clásica, desde Aristóteles, Sócrates, Platón o Tsun Tzu.

EMP. ¿Qué lección de la antigüedad no debe olvidar nunca un emprendedor moderno?
S.I. Me gusta mucho la frase que Sócrates decía a sus alumnos en su primer día de clase: “No sabéis nada”. Y se lo decía a lo más elitista de la Atenas de entonces. Sus alumnos no eran adolescentes, sino políticos, economistas y prohombres de la capital griega del siglo V a. C. Es una frase que invita a la modestia intelectual, a la apertura al cambio, al conocimiento... Me la repito constantemente a mí mismo y a mis alumnos.

EMP. ¿Puede un emprendedor moderno subsistir sin dominar las nuevas tecnologías?
S.I. Yo creo que no. El empresario moderno debe abrirse a las nuevas tecnologías, ver el mundo a través de ese prisma que está cambiando la forma de comunicarse y de hacer las cosas. El medio condiciona la visión del mundo y, si el emprendedor no se adentra en las TIC, tendrá una visión sesgada del nuevo escenario económico. Pero, además de una sólida base tecnológica, los empresarios deben tener una base humanista: conocer historia del arte, de las civilizaciones, adentrarse en los movimientos culturales… La combinación de ambas ramas es la que le permitirá una visión global.

EMP. ¿El regreso al hombre renacentista?
S.I. Sin duda. Hay que volver al empresario ilustrado que es sensible a distintos movimientos, a diferentes concepciones de lo que es la buena vida.

EMP. El emprendedor, ¿nace o se hace?
S.I. En algunos casos puedes observar que hay casi un gen del emprendedurismo. Personas que ya desde pequeños están organizando negocios con sus hermanos. Pero también hay empresarios forzados por las circunstancias y que, sin embargo, son capaces de aprender. Además de la intuición, hace falta interés por crear nuevas cosas, por equivocarse, por arriesgar y, aunque eso es más innato, es cierto que se puede desarrollar un músculo empresarial.

EMP. Crecen los partidarios de implantar la formación empresarial desde las escuelas. ¿Tienen miedo de quedarse sin trabajo?
S.I. Con el tiempo, el management llegará a ser una asignatura más en los colegios. Yo creo que debería aprenderse desde los primeros cursos. Cualquier actividad bien gestionada tiene más impacto y más beneficio; ayuda a la hora de aprender a ser mejor persona y tener una personalidad integral.

EMP. En la era de Google, ¿qué empresario es más valioso: el mejor formado o el más hábil en interpretar y buscar los datos?
S.I. No conozco a ningún director de empresa que no se esté actualizando periódicamente. De hecho, no concibo una empresa de éxito sin una formación continuada.

EMP. ¿Es lo mismo educación que formación?
S.I. Yo hablo más de desarrollo personal, porque abarca el fomento de habilidades para forjar la personalidad.

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