Cómo vender productos a comunidades religiosas

La globalización está haciendo que nuestra sociedad sea cada vez más multicultural y, en consecuencia, más multirreligiosa. Unos cambios que suponen, para los emprendedores más avezados, unas interesantes oportunidades de negocio. Aunque ya existen empresas muy rentables que venden productos a las diferentes comunidades religiosas, queda aún mucho camino por recorrer. ¿Te atreves a entrar en estos mercados?

En un mundo casi sin fronteras como en el que vivimos, las personas se mueven de una parte a otra del globo llevando consigo las costumbres propias de su país, su cultura y su religión. Los productos relacionados con las distintas confesiones están llegando a todos los rincones del planeta y términos como kosher o halal, antes completamente desconocidos en nuestro país, empiezan a ser familiares.

¿Existe un mercado real para estos negocios? Veamos los datos. Además de la religión católica predominante en nuestro país, se estima que hay entre 1,2 y 1,5 millones de musulmanes, cerca de 1,2 millones de cristianos protestantes, más un millón de católicos ortodoxos, unos 125.000 testigos de Jehová y varios miles de budistas, judíos, mormones, hindúes, entre otras.

Este crisol de religiones conforma un mercado que reúne aproximadamente entre un 5% y un 10% del total de la población de España. Sin duda, un público demasiado grande para tenerlo desatendido.

EL PAPEL DE LA RELIGIÓN

Este mosaico religioso se debe, en gran medida, al aumento de la inmigración en España en los últimos años. Casi la totalidad de los musulmanes proceden del norte África –Marruecos y Argelia– y en menor número de origen subsahariano. A su vez, junto a la importante colonia de ciudadanos británicos protestantes residentes, un significativo número de los protestantes afincados en nuestro país corresponden a evangelistas venidos de Hispanoamérica. Por su parte, los fieles ortodoxos proceden esencialmente de los países de la Europa del Este, como Rumanía, Rusia, Bulgaria y Ucrania. Y la población budista se concentra en las personas de origen chino.

“En España hay un público objetivo suficientemente grande para ofrecer este tipo de productos. Además, no sólo hay que considerar aquellos que están censados como foráneos; la inmigración lleva en nuestro país muchos años y los hijos de estas personas, aunque ya tengan la nacionalidad española, suelen seguir las costumbres de esas religiones. Eso ocurre en Alemania, donde hay muchísimas personas de origen turco que ya tienen la nacionalidad alemana porque son segundas o terceras generaciones”, explica Javier Rovira, profesor de Márketing Estratégico de ESIC.

En este sentido, cabe reseñar también el potencial crecimiento de este mercado puesto que, como apunta Rovira, “parte de la recuperación de la natalidad ha venido en los últimos años por el nacimiento de hijos de inmigrantes. Por eso, en los próximos años nos encontraremos con segmentos de ciertas culturas que quieren conservar muchas de las costumbres traídas del país donde viven”. Y la religión es una parte fundamental de esa cultura y tendencia.

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