For Every Body, velas ecológicas de soja

Un emprendedor puede tener diferentes razones para decidir serlo. En el caso de Becky Anderson, fundadora y presidenta de For Every Body, fueron sus hijas: “Quise montar un negocio que pudiera darles una carrera de por vida”. Con ciertos conocimientos de química, a Anderson le empezó a rondar por la cabeza la idea de crear una línea de productos de baño naturales: “En aquella época ‘lo natural’ era novedoso y la mayoría de los productos de higiene contenían petróleo y alcohol”, asegura. En 1995, después de rehipotecar su casa e invertir 144.000 euros, su primera tienda abrió las puertas. “Preferí hacerlo así. Odiaba la idea de utilizar un modelo de franquicia en el que alguien se pudiera llevar tantos beneficios. En el primer año ya tuvimos ganancias”.
Para Anderson, la clave de su éxito se basa en la innovación: “Sé que suena manido, pero es cierto”. Y la verdad es que lo demostró cinco años después cuando For Every Body cambió ligeramente de rumbo enfocándose en la producción de velas a base de soja. Estas velas son biodegradables, más limpias que las hechas a base de parafina, y se queman más lentamente que las de cera de abeja. Gracias a su toque personal, sus velas están impregnadas con deliciosos olores que no han pasado inadvertidos entre sus clientes: el año pasado la empresa ingresó 1,5 millones de euros.
“Hace 10 años me planteé la meta de que mis velas fueran vendidas en una de las más grandes retails de los Estados Unidos”. Y eso lo logró gracias a su creatividad. El primer día envío una cookie de azúcar a la cadena acompañada de la vela con el mismo aroma, pero no obtuvo respuesta; el segundo día mandó una magdalena con la correspondiente vela, pero la cadena tampoco dio señales de vida; el tercer día se aventuró con los donuts…, y ya no tuvo que hacer más envíos; cerró un contrato de distribución que todavía mantiene.
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Una década después sigue sacándole el mayor provecho a su creatividad y también a no dejar pasar una oportunidad. Acaba de cerrar un contrato con las famosas hermanas Kardashian para que sean la imagen de una de sus líneas: “Todo comenzó cuando Kim Kardashian confesó en una entrevista a la revista People que el aroma que más le gustaba era el de nuestras velas Birthday Cake, explica Anderson, que siguiendo esta estrategia trabajan en un aroma para que sea promocionado por Bethenny Frankel, una reconocida chef.

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Becky Anderson, en el centro de la foto, junto a parte de su equipo y familia.

Un emprendedor puede tener diferentes razones para decidir serlo. En el caso de Becky Anderson, fundadora y presidenta de For Every Body, fueron sus hijas: “Quise montar un negocio que pudiera darles una carrera de por vida”. Con ciertos conocimientos de química, a Anderson le empezó a rondar por la cabeza la idea de crear una línea de productos de baño naturales: “En aquella época ‘lo natural’ era novedoso y la mayoría de los productos de higiene contenían petróleo y alcohol”, asegura. En 1995, después de rehipotecar su casa e invertir 144.000 euros, su primera tienda abrió las puertas. “Preferí hacerlo así. Odiaba la idea de utilizar un modelo de franquicia en el que alguien se pudiera llevar tantos beneficios. En el primer año ya tuvimos ganancias”.

Para Anderson, la clave de su éxito se basa en la innovación: “Sé que suena manido, pero es cierto”. Y la verdad es que lo demostró cinco años después cuando For Every Body cambió ligeramente de rumbo enfocándose en la producción de velas a base de soja. Estas velas son biodegradables, más limpias que las hechas a base de parafina, y se queman más lentamente que las de cera de abeja. Gracias a su toque personal, sus velas están impregnadas con deliciosos olores que no han pasado inadvertidos entre sus clientes: el año pasado la empresa ingresó 1,5 millones de euros.

“Hace 10 años me planteé la meta de que mis velas fueran vendidas en una de las más grandes retails de los Estados Unidos”. Y eso lo logró gracias a su creatividad. El primer día envío una cookie de azúcar a la cadena acompañada de la vela con el mismo aroma, pero no obtuvo respuesta; el segundo día mandó una magdalena con la correspondiente vela, pero la cadena tampoco dio señales de vida; el tercer día se aventuró con los donuts…, y ya no tuvo que hacer más envíos; cerró un contrato de distribución que todavía mantiene.

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Una década después sigue sacándole el mayor provecho a su creatividad y también a no dejar pasar una oportunidad. Acaba de cerrar un contrato con las famosas hermanas Kardashian para que sean la imagen de una de sus líneas: “Todo comenzó cuando Kim Kardashian confesó en una entrevista a la revista People que el aroma que más le gustaba era el de nuestras velas Birthday Cake, explica Anderson, que siguiendo esta estrategia trabajan en un aroma para que sea promocionado por Bethenny Frankel, una reconocida chef.

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