Bikedispenser, solución ecológica

La idea de ir a trabajar en bicicleta no es nueva, lo que sí, la idea que la empresa de diseño Springtime puso en práctica en 2007: un servicio de alquiler compacto de bicicletas. En Holanda, la mayoría de la gente tiene bicicleta, pero el problema es que la tienen que dejar en la estación de tren o autobuses, de manera que cuando llegan a su destino se ven obligados a hacer andando el resto del itinerario o coger otro transporte público.
Bikedispenser ofrece una sencilla solución: tras escanear una tarjeta chip (que se puede adquirir en la mayoría de oficinas de turismo) o de crédito, el dispensador proporciona en 25 segundos una bici que se puede utilizar durante las próximas 20 horas por menos de lo que cuesta un billete de autobús. “Los dispensadores no sólo están pensados para gente que va a trabajar, también los utilizan turistas o ciclistas que simplemente quieren darse una vuelta”, explica Hans Schreuder. El sistema es modular y permite adaptar su capacidad (30, 50 o 100 bicis) a las necesidades de la zona. Esta idea comenzó con una inversión de 200.000 euros. “Tuvimos mucha suerte ya que tras muchas horas de trabajo recibimos ayuda económica del Gobierno holandés para desa-rrollar un proyecto piloto”, recuerda Schreuder. Tras una inyección de otros 200.000 euros, este emprendedor espera tener unos ingresos este año de 1,3 millones de euros, “aunque esperamos mucho más crecimiento en los próximos años”, augura.

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Hans Schreuder, director de esta empresa, propone una solución ecológica y económica al transeúnte para viajar por la ciudad.

La idea de ir a trabajar en bicicleta no es nueva, lo que sí, la idea que la empresa de diseño Springtime puso en práctica en 2007: un servicio de alquiler compacto de bicicletas. En Holanda, la mayoría de la gente tiene bicicleta, pero el problema es que la tienen que dejar en la estación de tren o autobuses, de manera que cuando llegan a su destino se ven obligados a hacer andando el resto del itinerario o coger otro transporte público.

Bikedispenser ofrece una sencilla solución: tras escanear una tarjeta chip (que se puede adquirir en la mayoría de oficinas de turismo) o de crédito, el dispensador proporciona en 25 segundos una bici que se puede utilizar durante las próximas 20 horas por menos de lo que cuesta un billete de autobús. “Los dispensadores no sólo están pensados para gente que va a trabajar, también los utilizan turistas o ciclistas que simplemente quieren darse una vuelta”, explica Hans Schreuder. El sistema es modular y permite adaptar su capacidad (30, 50 o 100 bicis) a las necesidades de la zona. Esta idea comenzó con una inversión de 200.000 euros. “Tuvimos mucha suerte ya que tras muchas horas de trabajo recibimos ayuda económica del Gobierno holandés para desarrollar un proyecto piloto”, recuerda Schreuder. Tras una inyección de otros 200.000 euros, este emprendedor espera tener unos ingresos este año de 1,3 millones de euros, “aunque esperamos mucho más crecimiento en los próximos años”, augura.

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