Aventura en la Red, punto de encuentro en Internet

Aficionado a los deportes de aventura, se volvía loco buscando información sobre el tema. Y pensó en por qué no centralizarla en un sólo punto en la Red. Así nació Aventuraenlared.com

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Ramón Ruiz ha llegado a un acuerdo con Top Rural para intercambiar sinergias.

“Internet es muy vasto y no se ordena sólo. Mi intención era centrar la información en un mismo punto, crear un referente y dar la oportunidad al usuario de que no perdiera tiempo encontrando la información del sector”, subraya Ramón Ruiz, fundador de esta Aventuraenlared, que permite buscar información geográfica sobre 35 deportes y actividades de aventura. “El segundo punto fuerte es la gratuidad del servicio, tanto para el usuario como para el centro que anuncia su información, evitando además incómodos formularios de acceso, cuotas de admisión y, por supuesto, el rechazo a un desembolso económico en una época de crisis”.

TIEMPO Y ESFUERZO

Confiesa que decidió emprender mientras superaba una enfermedad: “Trabajaba como técnico de iluminación profesional para cine, teatro y televisión; un trabajo muy duro, pero bien remunerado. En una ocasión, viajé al Pirineo catalán para hacer descenso de aguas bravas y me costó mucho encontrar en Internet un centro de actividades que se dedicara a este deporte. Pensé entonces en crear algo que nadie se hubiera planteado antes y de bajo coste, para no tener miedo a llevarlo a cabo. Pero acabé desestimándola por exceso de trabajo en la iluminación profesional”. Tras aparcar la idea, “hace un año una enfermedad ósea me retiro de mi profesión y de cualquier otra actividad que no fuera estar sentado y con dos muletas en las manos. Durante los cuatro primeros meses la incertidumbre de saber si volvería a caminar de forma normal y si podría trabajar en la iluminación me llevó a retomar la idea, ya que el coste era mínimo y sólo necesitaba tiempo… Y tiempo era lo único que en ese momento me sobraba”, recuerda.

Ruiz aprovechó su titulación como creativo gráfico y se enfrentó al Síndrome de la página en blanco: “Me puse en el lugar de los usuarios, para dar un servicio ajustado a todos por igual”. La escasez de recursos económicos (su enfermedad le impedía trabajar y la cuantía de la compensación era muy baja) le obligó a optimizar hasta el límite: “Desarrollé todo el portal desde mi casa y recurrí a las amistades. Ana Labad me ayudó en la estrategia y contactos comerciales y Sergio Goycolea, en el desarrollo de la programación y posicionamiento”.

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