Naudit: superordenadores... pero de andar por casa, ¡eh!

Una spin–off de la Universidad Autónoma de Madrid lo mismo te mide con garantía pericial el ancho de banda real (sí, has leído bien) que te ofrece tu proveedor de Internet que convierte un PC casero en nada menos que un superordenador.

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De izquiera a derecha, Jorge López, Sergio López, Iván González, Luis de Pedro Sánchez, Francisco Javier Gómez Arribas y Javier Aracil, el equipo fundador de Naudit.

Cuando escribimos hace dos meses sobre ideas de negocio con potencial salidas de la Universidad, nos guardamos unos cuantos ases en la manga. Entre ellos, al equipo de Naudit, una spin-off de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) que se dedica a la monitorización de redes y a la supercomputación de sobremesa. ¿Monitorización y supercomputación? Lees esto y te quedas igual que estabas, ¿no? Ahora bien, si te decimos que los productos de esta empresa te ayudan a garantizar oficialmente el ancho de banda de tu conexión a Internet, o que son capaces de convertir tu ordenador personal en un ordenador capaz de secuenciar el genoma humano, seguro que ya te interesa más.

¿Monitorización? “Hasta ahora, cualquier consumidor tenía más protección cuando compraba un litro de leche que cuando una pyme invertía 10.000 euros en un enlace de calidad, ironiza Javier Aracil, uno de los fundadores de este negocio y profesor en Escuela Politécnica Superior de la UAM. “Nuestro sistema genera las medidas, calcula las estadísticas y emite un informe firmado digitalmente por el inspector. Se trata del primer sistema cuyas medidas tienen certificación oficial”, explica.

¿Supercomputación? “Es posible tener un supercomputador con algo tan común como una tarjeta gráfica potente como las que se usan en las consolas de videojuegos, que tienen una capacidad de ejecución muy por encima del uso que se les da”, plantea.

¿Cómo surgió la idea? “Llevamos trabajando des­de 1995 en temas re­lacionados con super­computación y aná­lisis de tráfico de redes, pre­parando pro­yectos con empresas. Nos poníamos con un proyecto de investigaci­ón, se acababa el proyecto de investiga­ción y se acababa el producto... y eso no nos gustaba. Queríamos darle una salida más empresarial...”.

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