Helicópteros que salvan vidas

El último Premio Emprendedores al Mejor Proyecto 2010 ha recaído en Intelligenia Dynamics, una empresa de ingeniería informática especializada en vehículos aéreos inteligentes. Te contamos las claves de esta brillante idea.

Intelligenia Dynamics se empezó a gestar muy lejos de la Granada natal de sus tres socios principales. Concretamente, en la Escuela Politécnica Federal de Lausanne, en Suiza, donde dos de ellos, Iván García y Antonio Morales, completaron la carrera de Informática. “Tuvimos que hacer un proyecto de fin de carrera y entre todos los laboratorios que había en marcha en la Universidad, nos llamó la atención uno donde trabajaban en vehículos aeroespaciales. Hablamos con uno de los investigadores y empezamos a ver la manera de aplicar a esta investigación la ingeniería informática, introduciendo inteligencia artificial”, recuerda Iván García, uno de los promotores de esta iniciativa.

Aplicación inteligente

La idea que se les ocurrió fue crear un vehículo que pudiese detectar ventanas y pasar a través de ellas portando una cámara. Un vehículo aéreo inteligente con múltiples aplicaciones y casi todas ellas de alto valor social: localización de víctimas de incendios; búsqueda de personas desaparecidas en montañas; asistencia a retenes en fuegos forestales; control desde el aire de vertidos tóxicos; monitorización del estado de los cultivos…

“La ventaja que tiene este tipo de helicópteros es que, por su tamaño, y al no ir pilotados, pueden entrar en zonas de difícil acceso, como cavidades de montaña o las turbinas de las torres eólicas, a las que nos pueden llegar otro tipo de herramientas de salvamento o de apoyo”, resume García. En los últimos meses también han detectado otras funcionalidades más comerciales, como proyectos publicitarios, fotografía aérea…

Convencidos del prototipo regresaron a España para pasar a la fase de comercialización. Así nació Intelligenia Dynamics como empresa de base tecnológica dedicada a la comercialización de microvehículos aéreos inteligentes no tripulados (i-UAVS). Ya aquí empezaron a diseñar su plan de empresa y a contactar con potenciales clientes como el MADOC (Mando de Adiestramiento y Doctrina del Ejército), los bomberos o la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía (el Infoca). Presentaron el proyecto al concurso de AJE Granada, donde quedaron finalistas, y ahora a la revista Emprendedores, donde han resultado ganadores.

Asesoramiento universitario

El secreto de su éxito: un proyecto cuidado hasta el mínimo detalle, que cuenta con un prototipo previo y con el asesoramiento técnico de dos profesores universitarios.

Las fases están muy definidas: un año para el desarrollo del prototipo comercializable, del que ya han transcurrido 10 meses, seis meses para mejorarlo y pulirlo y, a partir de ahí, la comercialización.

“Ahora mismo ni la tecnología que existe ni este tipo de vehículos son patentables. Pero en los seis meses de mejora, vamos a desarrollar una nueva tecnología diferente y que sí patentaremos”.

En búsqueda de personas, no tienen competencia directa. “En Alemania y en Estados Unidos se está desarrollando más esta tecnología, pero en general no incorpora inteligencia artificial, que es lo que nos diferencia. Buscamos que no sea necesaria la persona de apoyo en superficie, sino que pueda hacerlo todo de forma automática. El siguiente paso es desarrollar lo que se llama inteligencia de enjambre, es decir, sistemas que permitan coordinar varios de estos aparatos simultáneamente para que puedan actuar al mismo tiempo y así abarcar una gran cantidad de espacio, algo fundamental para rastrear a personas desaparecidas”.

La barrera financiera

En esta difícil carrera que han emprendido, sus socios aseguran que “el principal obstáculo ha sido la financiación porque este tipo de proyectos requiere de inversiones muy elevadas. Necesitamos un capital de 250.000 euros, de los que 66.000 han salido de nuestros bolsillos. El resto lo hemos pedido al IDEA (Instituto de Innovación y Desarrollo de Andalucía), en un préstamo que tiene dos años de carencia y 10 para devolverlo”.

En defensa del I+D+c

“Aquí se pone mucho énfasis en la investigación, pero muy poco en la comercialización. Es decir, hay mucha I + D, a secas, y muy poca I + D + c (Investigación + Desarrollo + Comercialización). La Universidad de Granada, por ejemplo, es una de las más punteras de España en investigación y, sin embargo, eso no se traslada al tejido empresarial de la zona”, señala Iván García. Lo cierto es que hay poquísimos proyectos que traspasen los límites docentes. Para este emprendedor, “falta una figura que canalice las inquietudes de ambos colectivos (universidad y empresa), para que de esta manera las investigaciones estén más próximas a lo que la realidad demanda. Lo más parecido son las spin-off, como es nuestro caso, pero no son suficientes. Además, los profesores sólo pueden pertenecer a la sociedad con un porcentaje minoritario, del 10%. En nuestro caso, tenemos dos socios de estas características, cuya labor es la de consejero técnico. Con este prototipo queremos centrarnos en las necesidades reales de los clientes y por eso estamos en contacto con ellos para que nos vayan indicado qué es lo que realmente precisan de un vehículo de estas características”.

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