Alquiler de juguetes

Habíamos visto la idea en Estados Unidos y en Francia y estábamos esperando que alguien lo montara en España. La idea ha sido de Magda Pérez, de Monzón (Huesca) y la ha bautizado como Pikatoy.com. El argumento comercial que ha ideado Magda es insuperable: “Teniendo en cuenta que el precio medio de venta al mercado de nuestros juguetes es de unos 35 euros, si tuvieras que comprarlos necesitarías realizar un desembolso de cerca de 840 euros al año, sin tener en cuenta los gastos de envío y las pilas que necesitarías para su funcionamiento...”. Se eligen seis juguetes y se paga en función del tiempo: 30 euros al mes si cambias los juguetes cada tres meses, 40 euros si lo haces cada dos y 60 euros si lo haces cada mes. Pero hay más. Ha ideado paquetes de juguetes para celebrar fiestas de cumpleaños: hinchables, camas elásticas, cañones de búrbujas, toboganes, casitas, juguetes didácticos, teatros, títeres, fubolines, cuentos, kamishibai, juguetes electrónicos... Y la idea de montar este negocio se le ocurrió a uno de sus hijos, que le planteó: “Mamá, ¿por qué no tenemos una ludoteca en casa...?”.

Habíamos visto la idea en Estados Unidos y en Francia y estábamos esperando que alguien lo montara en España. La idea ha sido de Magda Pérez, de Monzón (Huesca) y la ha bautizado como Pikatoy.com. El argumento comercial que ha ideado Magda es insuperable: “Teniendo en cuenta que el precio medio de venta al mercado de nuestros juguetes es de unos 35 euros, si tuvieras que comprarlos necesitarías realizar un desembolso de cerca de 840 euros al año, sin tener en cuenta los gastos de envío y las pilas que necesitarías para su funcionamiento...”. Se eligen seis juguetes y se paga en función del tiempo: 30 euros al mes si cambias los juguetes cada tres meses, 40 euros si lo haces cada dos y 60 euros si lo haces cada mes.

Pero hay más. Ha ideado paquetes de juguetes para celebrar fiestas de cumpleaños: hinchables, camas elásticas, cañones de búrbujas, toboganes, casitas, juguetes didácticos, teatros, títeres, fubolines, cuentos, kamishibai, juguetes electrónicos... Y la idea de montar este negocio se le ocurrió a uno de sus hijos, que le planteó: “Mamá, ¿por qué no tenemos una ludoteca en casa...?”.

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