Granja Can Feli de Campllong

Desde que se ordeñan las vacas en la granja Can Feliu de Campllong, se pasa a los cajeros de leche y de allí al consumidor en menos de 24 horas. En poco más de un año, las familias Bosch y Codina han instalado las expendedoras en Salt, Cassà de la Selva, Santa Coloma de Farners, Girona, Mataró, Sant Quirze del Vallès, Olot, Sabadell y Terrassa. También disponen de unidades móviles para llevar la leche a lugares de mucha concurrencia.

A pesar del aparente éxito del invento, María Bosch matiza que “el boom de este tipo de negocio ya ha pasado, por lo que ya no esperamos crecimientos espectaculares”. En este sentido, habla de una “mitificación de la rentabilidad” de comercializar leche en las expendedoras. Así, aclara, que resulta irreal calcular que la actividad genera el doble de beneficios que la tradicional. “No se puede decir que ganamos un euro por litro, mientras a un granjero normal le pagan 50 céntimos porque la comparación no es válida”. Las dos granjas que forman Vía Láctea recogen cada año seis millones de litros de leche. El año pasado, las ventas de la empresa alcanzaron los 2,2 millones de euros.

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