Mallorca Experience

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Las propuestas turísticas diseñadas por Alessia Comis están pensadas para que se adapten a las necesidades de los clientes.

Paradojas de la vida, Alessia Comis tuvo una idea para poner en marcha, una idea que flotaba en el ambiente emprendedor: vender experiencias. “Antes de que saliera PlanB! de Barceló Viajes o cuando se empezaba a hablar de Smartbox y de La Vida es Bella, pensé en esa idea. Hablé con mucha gente del sector turístico, y en el caso de Mallorca, donde centro mi actividad, la enfoqué tanto a turistas como a residentes. Le propuse el proyecto a la cadena hotelera Iberostar y empezamos a trabajar en él conjuntamente. Eran cinco experiencias diseñadas sólo para sus clientes adultos de hoteles de cinco estrellas. El problema de las grandes empresas es que tardan mucho tiempo en tomar decisiones. Tardamos más de un año en sacarlo adelante”.

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Comis recuerda que tenía más ideas pensadas y “como eso iba muy lento me dije que tenía que aprovecharlas. Y así nació Mallorca Experience”. Consciente de que había perdido un tiempo maravilloso y de que ya había mucha competencia, ¿qué podía hacer para darle una vuelta de tuerca a la idea y diferenciarse? “Todas las experiencias que hay en el mercado soy muy estándar –dice Comis–. Además, la gente que había utilizado paquetes de la competencia me contaba que para reservar había que llamar a un call center y luego al propio establecimiento para confirmar la disponibilidad del servicio. Yo busqué la personalización. En ese sentido, todas nuestras experiencias las cuidamos al máximo y siempre hay alguien del equipo acompañando al cliente y siguiendo de cerca todo el proceso”.

Otra diferenciación es que ha evitado vender sus experiencias “utilizando las clásicas cajitas que se han puesto tan de moda”. También las vende a través de la web de su empresa Pidolaluna; de la web Dígamemallorca.com, que llega a turistas y residentes con 10.000 ejemplares y 1.500 puntos de reparto, y en hoteles de cinco estrellas.

Las experiencias están pensadas para adaptarlas a las necesidades y demandas de los clientes: para más o menos tiempo, para más o menos personas, para más o menos actividades, etc. Mi objetivo es promocionar turísticamente Mallorca y desestacionalizar el turismo de la isla, diseñando propuestas en meses en los que no hay tanta actividad turística aprovechando los valores de la isla: gastronomía, clima, paisajes, tradiciones, etc. Quiero que los clientes descubran la isla desde diferentes perspectivas. Para eso, las experiencias que propongo surgen durante mis paseos por la isla, cuando pregunto a los que conoce realmente la zona. Además de las que ya comercializo, tengo otra veintena de experiencias en la recámara que iré sacando”.

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