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Ignacio Larriba cuenta cómo “pensamos primero que podíamos crear una microred social en torno a una instalación deportiva y luego nos planteamos: ¿Por qué no poner el cerebro en la nube para llegar a los deportistas de todo el mundo?”.

¿Cómo se pasa de idear una solución tecnológica para diseñar entrenamientos físicos personalizados a un precio razonable para centros deportivos en España a poner esta solución en la nube, organizar microredes sociales vincualdas a ella y a plantearse un canal de TV que ofrezca, de verdad, entrenamiento a medida? Pensando en todas las aplicaciones posibles de la inteligencia artificial al deporte. ¿Un canal de TV? ¿Se han vuelto locos? Por si no lo sabías, el canal estadounidense Exercise TV –que se emite a través de la plataforma de pago Commcast– tiene la friolera de 30 millones de suscriptores. Y no está personalizado.

“Vi la oportunidad en el gimnasio al que acudía desde que tenía dieciséis años de presentar un pequeño proyecto: un pequeño gestor de tablas de entrenamiento. Sólo se pueden conseguir los objetivos mediante el entrenamiento personal. Se lo presenté a la cadena, y en un año me convertí en el director del departamento de informática y a los tres años quise transformar ese gestor de entrenamiento y adaptarlo para quien no tuviera dinero para acceder a esta cadena de gimnasios. Propuse a la cadena una serie de ideas para que el 80% de los usuarios que no pagaba a un entrenador personal pudiera acceder a un entrenamiento dirigido. Me dijeron que no, que era una locura y me marché junto a una compañera. Acabé la universidad y le conté el proyecto a un doctor en Inteligencia Artificial. Él, a su vez, convenció a otro profesor y nos presentamos a un concurso de emprendedores...”, resume Ignacio Larriba.

“Originalmente lo que presentamos al concurso era un pequeño 'cerebro' que diseñaba programas dirigidos. Y estaba dirigido a instalaciones deportivas. Comenzamos a trabajar con INEF. Nos reunimos con doctores expertos en preparación física y mejoramos el cerebro. Ya no era una pequeña prescripción, sino adecuada a tus patologías, a tu medicación, a tu estilo de vida. Si juegas al fútbol, paseas... todo lo que hagas fuera de la instalación se tienen en cuenta para el cerebro; medicación diaria; se va educando al cerebro con esta información y con la maquinaria tipo: para decidir sobre maquinaria y pesos. Nos dimos cuenta entonces de que la idea era demasiado potente para quedarse sólo en gimnasios. En una reunión salió a relucir un canal estadounidense que se llama Exercise TV, que tiene 30 millones de suscriptores a través de Commcast. Nos planteamos: si tenemos tanta capacidad de cómputo en un ordenador razonablemente liviano, ¿por qué no lo explotamos más allá?”. El proyecto cuenta ya con una inversión de 800.000 euros.

“En paralelo, uno de nosotros dijo: la gente va al gimnasio a socializar. No vamos a competir con Facebook. Parte del entrenamiento te la pasas hablando. Se trata de hacerlo entretenido. Pensamos que podíamos crear una microred social en torno a la instalación deportiva. Luego nos planteamos: ¿Por qué no poner el cerebro en la nube? Asociaciones que marcan las reglas a nivel mundial para poder prescribir a nivel mundial”.

“Ahora han salido entrenadores personales con personas físicas. Y un cerebro artificial nunca va a suplantar a una persona. Pero estamos en igualdad de condiciones: conocemos exactamente igual a la persona. Y se le conoce de la misma manera: a través de una entrevista. Ellos tardan 48 horas y nosotros en 96 segundos para 6 meses, 6 días a la semana, cuatro horas. Ese es el tipo de programas que prescribe el sistema. Si un modelo clásico, tiene más demanda, tiene que contratar a más personas, lo que va a terminar repercutiendo en el coste y en la estructura de la empresa. En nuestro caso, el sistema está preparado para millones de peticiones sin necesidad de más personal. Ya hemos solicitado la patente internacional”.

Vale, pero ¿cuál es el modelo de negocio? “Cobramos un servicio mensual a la instalación deportiva: 950 euros al mes, menos que un entrenador personal. Con todos los terminales táctiles que necesiten. Ese es el servicio a los clubes junto con la red social. Si tú quieres un programa de entrenamiento completo, en tiempo real y que evolucione contigo te cobran 5 euros al mes. Con todos los feedbacks que alimentan al cerebro y de lo que tienes y no tienes en casa. Toda la info a través de un canal de video bajo demanda con Internet o con un video bajo demanda, entras en el canal, te reconoce y te prescribe un entrenamiento a la medida de los productos que tienes en casa... y si no tienes, te propone la posibilidad de adquirirlos. Nos ponemos en que el usuario está viendo un programa de entrenamiento: una serie de biceps, o una clase de baile. Cada clase se compacta en función del usuario. Va por tramos. La clase que veo yo es diferente de la que estás viendo tú. Por ejemplo, si eres hipertenso, nunca te vamos a poner boca abajo. El sistema evoluciona con el usuario”. El modelo, al estar en la nube, es escalable a cualquier país.

“Eso por un lado. Por otro, se practica deporte jugando a la consola. ¿Por qué no prescribir qué tipo de juego te interesa para realizar con la consola después del deporte que has hecho ese día? Incluso la gente que no ha hecho deporte en su vida. Esto acompañado de los smartphones con GPS... Generar rutas, calcular cuántas calorías has consumido. El beneficio es mejorar tu propio cuerpo...”. ¿Ves ahora por qué creemos que esta empresa tiene potencial?

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