Esciencia Eventos Científicos

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De izda. a dcha., Jerusalén Jaime, Rosa Latorre, Laura Juste y Guillermo Orduña estiman facturar este año unos 700.000 euros.

Tienen el mérito de haber creado y profesionalizado un mercado. Esta spin off de la Universidad de Zaragoza se ha especializado en servicios profesionales para la gestión de la comunicación de la ciencia y de los resultados de la investigación, de la innovación y de la tecnología. “Esta gestión de la comunicación se materializa organizando eventos orientados a servir como nexo de unión entre las entidades que generan conocimiento, ya sea una universidad, un centro de investigación o una empresa a través de su departamento de I+D, y la sociedad”, explica Jerusalén Jaime, fundadora de Esciencia Eventos Científicos junto a Laura Juste, Jesús Martínez, Guillermo Orduña y Rosa Latorre. Sus servicios van desde la organización de congresos científicos, la asesoría de comunicación científica a otras entidades y la gestión integral de eventos de comunicación científica (diseño, puesta en escena, coordinación de los participantes, producción, talleres, etc.) hasta el diseño de estrategias para comunicar mensajes a un público concreto (empresas y entidades que quieren transmitir algo a un colectivo) y la ejecución de actividades de comunicación científica en diferentes formatos (talleres en colegios, en una actividad de ocio o puesta en escena en pueblos, etc.).

Sus creadores participaban en el Circo de la Ciencia, un proyecto educativo de la Universidad de Zaragoza dirigido a institutos de secundaria, “a los que, para despertar vocaciones científicas o la curiosidad por la ciencia, hacíamos experimentos sorprendentes. A partir de ahí vimos que había un mercado potente que no estaba cubierto por una estructura profesional seria. Nuestros competidores eran profesores de secundaria que en sus ratos libres hacian algo para sus alumnos. No había una estructura profesional que se dedicara a comunicar la ciencia, no ya solo en Aragón sino en toda España”.

A través de la OTRI de su universidad, buscaron asesoramiento y prepararon un plan de negocio. “Hicimos reuniones para sentar las bases de lo que queríamos hacer, cuánto teníamos que vender para que fuera rentable. Siempre hemos mantenido nuestra idea original: somos científicos de formación que comunicamos la ciencia; eso implica tener mayor sensibilidad y capacidad por formación para comprender y entender el mensaje científico y capacidad para comunicar que ese mensaje sea efectivo y que llegue a un niño, a una ama de casa o a un experto en nanociencia”.

La financiación no ha sido un problema para esta empresa, porque siempre han reinvertido sus ganancias –este año prevén facturar unos 700.000 euros–, pero sí la búsqueda de profesionales para cubrir los eventos que realizan por toda España. “Como no los había, los hemos formado nosotros. Hemos sentado las bases de qué requisitos debían cumplir para mantener siempre la esencia de nuestra empresa”.

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