GMW Bioscience

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Imagen de la empresa GMW Bioscience

Habitualmente, cuando se habla de externalizar un laboratorio de I+D, se piensa sólo en el terreno de la salud o en el campo de la ingeniería tecnológica. ¿Por qué no también externalizar el departamento de I+D en agricultura? ¿Por qué no poner al servicio de pymes con una estructuras limitadas ensayos de eficacia, tests de residuos o análisis de ecotoxicología? ¿Por qué no ayudar a otras empresas a fabricar productos fitosanitarios y biocidas más respetuosos con el medio ambiente? Antes podía ser un nicho de mercado, pero es que ahora es una exigencia que viene marcada por la Unión Europea. A partir del próximo año se retirarán del mercado gran cantidad de los actuales fitosanitarios. “La nueva reglamentación europea lleva al uso en el campo de productos más suaves con el medio ambiente y no derivados tanto de síntesis química como de microorganismos y extractos de algas y plantas. Se van a retirar muchos productos. Se va a psar de unas 1.000 materias activas a 300. De hecho, los agricultores se están quejando de esa retirada de tantos productos y ahora tienen problemas para combatir ciertas plagas”, apunta José Giner, co–fundador de GMW Bioscience, una pyme valenciana que trabaja como departamento externo de investigación y desarrollo I+D+i para empresas que estén en fase de desarrollo de bioproductos, microorganismos, y obtentores nuevas plantas y variedades.

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Nuestros clientes tienen un producto y necesitan certificar una serie de ensayos para poder registrarlo a nivel europeo. Nosotros estamos acreditados por ENAC y el MARM para hacer ese desarrollo. Además, les apoyamos en el desarrollo de ese nuevo producto, aportando el punto de vista del agricultor: los problemas que tiene, qué plagas tienen más incidencia en ese momento, cuáles son sus necesidades... y pensando en soluciones más respetuosas con el medio ambiente”, apunta. ¿Qué tipo de trabajo hacen? Ensayan, por ejemplo, la efectividad de un nuevo plaguicida sobre diferentes tipos de organismos. O, por ejemplo, realizan ensayos de residuos para determinar el plazo de seguridad de los productos fitosanitarios, y los límites máximos de residuos. “Nos convertimos en desarrolladores de producto para que sean mejores para los agricultores y ser más amigables con el medio ambiente. Lo que más nos costó fue entrar a competir con grandes multinacionales del sector. Teníamos que encontrar un nicho para poder competir, y es nicho fue encontrar esos nuevos productos bio que se estaban desarrollando y poder incorporarlos a nuestro asesoramiento”, apunta Giner.

Además, esta empresa cubre un pequeño mercado que no cubren las grandes multinacionales. “También problemas con los cultivos minoritarios: cultivos que por su extensión necesitan unos conocimientos especiales . Nosotros también ayudamos con esta parte”.

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