Kuda!

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La filosofía creativa de Iñaki Arbelaitz está impregnada de todo lo que ha aprendido en países como Holanda y Rusia.

Se han propuesto romper moldes en un sector tan atomizado y estanco como el de la arquitectura y el diseño industrial. “Nuestra idea es innovar desde la propia raiz del concepto, es decir, desarrollar un proyecto de forma integral, no sólo para qué va a ser usado el espacio, sino también en qué entorno se va a incorporar y cómo va a interrelacionar con él. Somos capaces de hacer una prospectiva final del proyecto que le aporte al cliente un mapa de actuación futuro, a través de la construcción de varios escenarios de potencial evolución de ese edificio o espacio para que el cliente pueda actuar como si fuera un mantenimiento preventivo. Además, diseñamos y damos servicios de productos industriales para esos espacios”, aclara Izaro A. Teresa, directora de desarrollo de negocio. Iñaki Arbelaitz, fundador de Kuda!, resume su concepto: “Somos especialistas en la configuración y recuperación de espacios para darles un nuevo uso”. Para ello, en sus proyectos participan profesionales de diferentes disciplinas “para que aporten diferentes valores y la propuesta sea más integradora. Esto no es lo habitual en el sector, donde los profesionales trabajan de forma más estanca en sus disciplinas”.

Esta filosofía de trabajo tiene mucho que ver con la trayectoria formativa y profesional de Arbelaitz, que antes de montar Kuda!, en octubre de 2010, con una inversión de 70.000 euros de recursos propios, se había graduado en música y, de forma paralela, como arquitecto por la Universidad del País Vasco y por la Technische Universiteit Delft, de Holanda. “Cuando acabé, el país más atractivo para aprender y crecer profesionalmente era Holanda por la concentración creativa que tenía. Estuve 5 años y trabajé en importantes estudios. Lo que más me gustó es la forma que tienen de trabajar los holandeses: no sólo buscan la excelencia artística sino también la del proyecto arquitectónico como un ente integrado dentro de un entorno. Luego estuve un año en Rusia. He acumulado un choque culturas con respecto a la profesión”, recuerda Arbelaitz, que ganó el Prix de Rome, en Holanda, y colaboró con profesionales italianos y holandeses para una nueva ciudad ecuménica en Bari.

La proyección de Kuda! es internacional. “De hecho, Iñaki tiene capacidad constructiva en países como Reino Unido, Holanda, Rusia, Hungría, Dinamarca, Italia y México. Ya tenemos varios proyectos de colaboración abiertos”, añade Izaro, que subraya otra actividad en la que están centrados: “Queremos democratizar la oferta de servicios arquitectónicos para que sean accesibles para pequeños comercios y particulares. Lo que hemos llamado Architecture o Design Espresso. Para ello, estamos en contacto con asociaciones y gremios de la zona y con el Ayuntamiento de Barcelona”.

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