Eneso

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Esther García, Beatriz Macías y Salvador Sancha, emprendedores malagueños al frente del proyecto.

Si lees habitualmente esta revista, ya sabrás que una de las mejores fuentes para dar con una buena idea de negocio es tener los ojos bien abiertos en tu carrera profesional. Es un tópico, pero también es una verdad como un templo: algo que tú podrías estar haciendo mejor o más barato, o algo que se podría hacer y que no se está haciendo. Esto último es lo que le ocurrió a Beatriz Macías, logopeda de formación. “Los productos para personas con discapacidad son difíciles de encontrar, caros y tecnológicamente no suelen ser muy avanzados. Nos dimos cuenta de que ahí había un mercado”, comenta. Este fue el punto de partida. “A partir de ahí, empezamos a ver que no había razones tecnológicas para que los productos fueran mejores y más baratos. Pensamos que se podía hacer algo por ahí. Y pensamos en un dispositivo que permitiera que personas que tuvieran poca movilidad pudieran manejar un ordenador. La idea vino porque si consigues que una persona pueda utilizar un ordenador, le estás ofreciendo muchas posibilidades: teletrabajo, ocio, entretenimiento... comenzamos a trabajar por ahí”, explican Salvador Sancha y Esther García, ingenieros, la parte tecnológica del proyecto. Tres años después han desarrollado un periférico que permite a personas con discapacidades físicas severas mover el cursor de un ordenador que se comercializa en Alemania, Reino Unido, Italia, Holanda y Finlandia, además de España –“el mercado extranjero ha funcionado más rápido que el español”, comentan–.

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“Así, desarrollamos un prototipo al que bautizamos como EnPathia. Un dispositivo que permite que una persona con que tenga movilidad en alguna parte del cuerpo, con pequeños movimientos pueda mover el cursos, hacer clic y doble clic. Todo lo que se puede hacer con un teclado y con un ratón sólo que ahora con un pequeño movimiento del cuerpo. Echamos a andar con un prototipo. Buscamos a discapacitados para que lo probaran y nos dieran su feedback”, explica Sancha. Entraron en contacto con investigadores de la Facultad de Psicología de la Universidad de Málaga, con un departamento especializado en tratar con personas con discapacidad y con asociaciones de personas con discapacidad (tetraplegia, espina bífida, esclerosis múltiple...). “Queríamos que se pudiera adaptar a muchos grados de patologías y a muchos niveles de movilidad, a distintos tipos de movimientos. Y cuando ya consideramos que era un producto suficientemente maduro, empezamos la parte complicada: transformar el prototipo en un producto que se pudiera vender”, apunta Sancha.

Pero EnPathia es sólo el primer producto. Hay más. “Ahora estamos trabajando en nuevos productos para acceso a ordenadores para personas con poca movilidad a partir de lo que hemos aprendido con Empathia. Además de hacer modificaciones a nuestro producto para adaptarlo a otras patología, haciéndolo, por ejemplo, más ligero, inalámbrico. Estamos trabajando en dispositivos distintos. Acceso con la boca. Y también productos para personas con discapacidad, pero que no tienen movilidad reducida. Por ejemplo, estamos trabajando en un tablero de comunicación para personas que, por diversos motivos, ya sea físico o cognitivo, no pueden comunicarse. La única vía de comunicación es un tablero que con imágenes les permite comunicarse con cualquier personas. Estas imágenes irían asociadas a una voz y se abre una posible vía de comunicación”.

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