Vender sin stock: el ardid ‘inteligente’ para emprender sin arruinarse

Fancyhaus es una startup que ofrece productos de diseño y prácticos para el hogar. Sus promotores dicen regirse por una fórmula más inteligente de emprender: “vender con muy poco o nada de stock” para no arruinarse.

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Ion Draghita

Tienen la producción controlada porque, antes de empezar a vender, se han asegurado una red de proveedores y fabricantes en España para atender la demanda en caso de que esta se dispare. Pero, mientras tanto, se rigen por una máxima: vender sin stock. “Yo lo cuento porque al final la gente se tiene que animar a emprender de una forma más inteligente”, dice Ion Draghita, un barcelonés hijo de prófugo rumano que ha lanzado ya varios proyectos.

Ion Draghita y Geroni Díaz se conocieron por casualidad en un centro comercial de Barcelona, “de estos fantasma y con tiendas super carca. Por eso me llamó la atención el local que ocupaba Geri haciendo carteras, bolsas y maletas de piel super hipster y muy modernos. Entré para conversar con él y su negocio. Yo le expliqué un poco mi vida y vimos que teníamos un perfil bastante parecido, con mucho interés por emprender y lanzar proyectos nuevos. Entablamos una amistad y hasta hoy”.

De esa amistad surge Fancyhaus, a la que definen como “una startup que ofrece productos de diseño y prácticos para el hogar”. Aunque la idea es ir ampliando la oferta, por el momento han arrancado con unas alfombras vinílicas con diseños de baldosas y diferentes texturas tipo óxido, cemento o mármol. Añaden a la oferta manteles y protectores de escritorio. A los originales diseños agregan, como valor añadido, la practicidad, lo que ellos entienden por producto inteligente. Esto es: “un producto que no solo da un valor estético, sino también una funcionalidad y un valor añadido que no te da una alfombra tradicional. Estas, además de ser bonitas y darte un hogar acogedor, también son prácticas en el sentido de que es fácil limpiarla, basta con pasar una bayeta húmeda por encima cuando se hace una mancha, y la puedes trasladar a cualquier zona de la casa cuando quieras porque encaja en todos los espacios”.

En cuanto al material que utilizan, se trata de PVC montado en varias capas, con una base espumosa y cubierto, en la parte superior, por poliéster trenzado “que las hace irrompibles”. Tanto los proveedores del material como los centros de producción están radicados en España al objeto de poder abastecer la demanda conforme llega. Esa es otra de las peculiaridades de esta startup que se rige por la máxima de: primero vender, después fabricar. La fórmula no es propia, de hecho empieza a ser una constante en gran parte de las marcas de nueva creación, que aplazan la producción hasta no asegurarse previamente un importante volumen de ventas a través de su ecommerce.

“Nosotros, cuando empezamos con esto, buscamos un proyecto que no requiriese de demasiado stock inicial. De hecho nos encantaba la idea de que fuera un producto bastante bajo demanda. Es lo ideal. Yo lo cuento porque al final la gente se tiene que animar a emprender de otra forma más inteligente. Ni tienes que encargar de antemano 1000 unidades de tu producto para vender y luego no lo vendes te arruinas. Hay que intentar vender antes de tener el producto, aunque es complicado”, dice Draghita.

Una buena historia e imágenes de calidad

En su caso cuenta que la inversión inicial fue baja, la suficiente para acometer una producción mínima, hacer un reportaje fotográfico, grabar algún vídeo y colgarlo en la web contando una historia. “Al final, lo más importante para vender en internet, es que tengas una buena historia que contar y dispongas de un material visual muy potente para unirlo a una estrategia de comunicación”.

Ellos así lo han hecho y ese es, a día de hoy, su principal motivo de satisfacción. “Estoy, sobre todo, orgulloso de que en estos 6 meses, con recursos propios procedentes de los ahorros de los dos socios, estemos ya facturando miles de euros al mes y vendiendo productos por toda Europa. No siempre lo más difícil es el dinero, lo complicado, a veces, es encontrar la idea y el producto. Luego hay que hacerlo de forma inteligente, para no arruinarte desde el principio. Claro que depende de la actividad y el modelo de negocio, pero se puede arrancar una startup con recursos bastante modestos y sin necesidad de recurrir a financiación externa”.

La cifra exacta correspondiente a la facturación no la facilita, pero sí anticipa algunos de los deseos que le pide al nuevo año: seguir creciendo, “al menos como hasta ahora, porque duplicamos facturación cada mes”, lanzar nuevos productos para la decoración de interiores, diversificar el negocio con un servicio de consultoría, y explorar el canal offline con la posible apertura de una exclusiva tienda física.

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