Hacer negocios con la cultura

No te harás de oro de la noche a la mañana. Entrarás en un sector antipático para las entidades financieras y que es el patito feo de las subvenciones y ayudas. Pero si la cultura es tu pasión, enamórate de tu plan de negocio y conquista el mercado. Algunos ya lo han hecho y nos desvelan cómo fue el cortejo y cómo son felices con sus proyectos.  

El Ministerio de Cultura, a través del Plan de Fomento de industrias culturales, ha invertido, con el apoyo de las Cámaras de Comercio, más de 30 millones de euros para el desarrollo del sector. Esta partida ha servido para dar apoyo financiero, la innovación tecnológica, la formación de los jóvenes y las becas o prácticas remuneradas. Mientras, un informe reciente de la Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos cifra en 11.000 millones de euros el valor de la piratería en la música, los videojuegos, películas y libros en 2010. Estos dos datos reflejan las variables del sector cultural: la necesidad de recibir financiación y subvenciones y la lucha contra las descargas ilegales, cada vez más presentes.

Ante este panorama, parece que la creatividad y la innovación tienen las puertas cerradas en este ámbito. Sin embargo, si se analizan las grandes estadísticas, la cuenta de resultados del sector cultural muestra que su aportación al Producto Interior Bruto (PIB) español se acerca al 3%. El porcentaje representa casi 32.000 millones de euros, según los datos del Ministerio de Cultura referentes al año pasado.

Y, ojo, eso que los artistas, por lo general, no tienen mentalidad empresarial. Su arte va por delante de la cuenta de resultados. Conceptos como coste de oportunidad, punto de equilibrio, margen de contribución, fondo de maniobra, política de circulante, política de precios... se subordinan a sus objetivos artísticos. Y, sin embargo, su negocio –aunque sean autónomos– tiene que conocer los tiempos de pago y cuánto dinero tienen que tener en cajar para... poder dedicarse a su arte.

No son negocios a corto

Uno de los inconvenientes con los que se suele encontrar cualquier iniciativa empresarial es cómo materializar una idea teórica para convertirla en un negocio viable. ¿Cómo lograrlo en el mundo de la cultura? “La calidad, como el valor, ya se supone”. Esta afirmación la pronuncia Xavier Marré, fundador de Ediciones Marré, pequeña editorial barcelonesa especializada en libro a precio de coste. Un consejo: “No esperes resultados antes de tres años. No entiendo a quien empieza un negocio y al cabo de un año cierra por falta de rentabilidad. En tu primer año, no busques ganar dinero”, añade.

El beneficio económico parece ser la última estación en el viaje de Amalio Flores, de Edipen. “Lo que le puedo decir al que emprende en el mundo cultural es que vas a disfrutar de una experiencia vital impresionante y hasta incluso ganarás dinero”. Para Flores, resulta más importante el proceso de hacer rentable la idea de negocio, las ganas de afrontar el proyecto o el enfoque de la empresa. El resto, llega solo.

Pero ¿qué hacer desde un punto de vista empresarial en las épocas de bonanza? “Opté por investigar y formarme para realizar espectáculos en los que no tenga que depender de tanto personal”. La decisión vital de José Diego Ramírez al frente de A la Sombrita favoreció que formara una estructura de supervivencia, a la vez que buscaba otras fórmulas para crear espectáculos de teatro de sombras económicamente más viables.
Su trayectoria parece haber ido un poco a contracorriente. “Cuando la economía iba sola, yo estaba en crisis”. En la actualidad, Ramírez matiza que la crisis ha permitido que “nos colemos en programaciones que antes estaban colapsadas por grandes producciones. Nuestro formato de solista ha hecho que nos adaptemos a presupuestos más modestos”. Como secreto para triunfar en el ámbito cultural, habla de algo tan intangible como el amor o la pasión, aderezados con disciplina, formación y respeto al público.

También tienes que buscar tu posicionamiento. En la tienda de Vintage Music. en el barrio de Gracia de Barcelona, todo huele a rancio. En el sentido bueno de la palabra. Se amontonan discos de vinilo, CD restaurados y objetos de diseño con sabor antiguo. Roberto Valcárcel señala que la intención de la decoración es “generar un entorno y un showroom. Cuando explica las funciones de su trabajo, Valcárcel alude a una tarea mágica. Considera que más importante que ganar dinero de forma fácil y rápida, lo esencial es posicionar la marca. Tu marca.

¿Y si pido una subvención?
Otra de las necesidades de una firma, una vez está consolidado su proyecto y su idea de negocio, radica en la forma de financiar la iniciativa. ¿Sale rentable acudir a las subvenciones o pueden resultar válidas otras fórmulas?

En el caso de las publicaciones de ilusionismo en las que se ha especializado Ediciones Marré, no existe una línea específica de ayudas. Xavier Marré declara que no confía en este tipo de sistema y por ello nunca lo ha utilizado. “El tiempo que se pierde en pedir una subvención, prefiero invertirlo trabajando. Si quieres algo, gánatelo”, sentencia.

El verdadero dilema de las empresas culturales es que para financiarse deben soportar muchos trámites y “demasiada caspa”, tal como la define Amalio Flores. Este emprendedor andaluz confiesa que detesta las subvenciones porque acostumbran a ser “farragosas y una burocracia abrumadora con avales y más avales”.

Los responsables de dos ámbitos aparentemente tan alejados como el teatro de sombras y el discográfico coinciden en señalar que “las subvenciones están obsoletas”.

José Diego Ramírez admite que A la Sombrita no ha sido merecedora de muchas ayudas. Cree que “las mayores dificultades de nuestro sector se centran en la exhibición y en la captación de públicos. Ninguna de estas actividades está lo suficientemente financiada”, aclara. De la misma forma, Roberto Valcárcel afirma que adentrarse en el mundo de las ayudas y subvenciones es “perder un tiempo que podrías dedicar a trabajar en mejorar tu proyecto”.

La única apreciación discordante en este punto proviene de Pilar de Yzaguirre, que afirma que las subvenciones funcionan en el ámbito interno. En este sentido, recuerda que Ysarca recibió una ayuda del Ministerio de Cultura en una coproducción, junto a una compañía canadiense, de La Celestina. Apunta que “sería conveniente una financiación más asequible para exportar espectáculos españoles en el extranjero”.

Sigue las tendencias...
“La experiencia me ha enseñado que los proyectos hay que hacerlos según marca la tendencia del mercado y no embarcarse en aventuras arriesgadas”. Con esta filosofía surgió Ediciones Marré en 1964 de la mano de Ricardo Marré, con el objetivo de editar libros de ilusionismo en castellano, ya que la mayoría de ediciones era en inglés. Actualmente, cuenta con más de 50 publicaciones y firmas reconocidas como la del mago Juan Tamariz. Por el mismo motivo nació la revista Misdirection, editada de forma casi artesanal por Ricardo Marré en su retiro.

Ediciones Marré es hoy una empresa de carácter familiar que prosigue su hijo Xavier, que es su administrador y único trabajador. En un negocio tan tradicional, Marré asume que el futuro pasa por la edición digital. Sin embargo, se muestra convencido de que pueden convivir perfectamente el papel con el formato digital.

Siguiendo con el ejemplo de Marré, esta editorial tiene como una de sus señas de identidad el ofrecer “precios sencillos a los clientes y la única forma de hacerlo consiste en abaratar costes, reduciendo los gastos a la mínima expresión”. Como resulta lógico en cualquier empresa, Ediciones Marré incrementa su facturación año a año, pero de una manera sostenida.

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