¿Y si tu idea de negocio estuviese en un contenedor?

Casas construidas en contenedores marinos desechados, mesas hechas con cáscaras de cacao, microalgas para mejorar la calidad del aire…son algunas de las ideas de negocio que están marcando el rumbo de la bioeconomía.

Bioeconomía
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Ligada al concepto de economía circular, la bioeconomía hace referencia a la producción basada en el conocimiento y la utilización de recursos biológicos, procesos y métodos capaces de proporcionar bienes y servicios sostenibles. Conforme a esta definición, la bioeconomía tiene carácter transversal y atañe a numerosos sectores, desde el alimentario, hasta el textil pasando por áreas como la cosmética, la industria química o el sector farmacéutico, entre muchos otros.

Recogemos algunas ideas de negocio más originales surgidas al amparo de la bioeconomía como motor de cambio hacia un nuevo modelo de crecimiento económico basado en el uso eficiente de los recursos, la reducción de residuos y la conversión de los mismos en recursos y la sostenibilidad ambiental.

Shippy house: eco-casas en contenedores marítimos

La idea de Shippy house se basa en una arquitectura modular sirviéndose de los contenedores marinos desechados para convertirlos en viviendas confortables y asequibles. La idea es de Manuel Octavio y Michaela Peterková, una pareja que, cuando decidió trasladar su residencia de Praga a Madrid se encontró con unos precios de vivienda insostenibles para su economía. Se enteraron de que había en Madrid una persona que se dedicaba a vender contenedores marinos fuera de uso y adquirieron uno al precio de 1.000€ para construir su propio hogar.

En estas se encuentran todavía dado que, la buena acogida por parte de las personas a quienes comentaban su proyecto, les condujo a asumirlo como idea de negocio y convertir su vivienda en piloto para promociones posteriores. La de ellos la están construyendo partiendo de un contenedor de 15m2 al que han sabido ganar espacio mediante la construcción de un altillo, pero los hay también de 30m2.

La intención es conseguir que las viviendas, además de confortables, sean también sostenibles usando elementos de arquitectura pasiva y energías limpias. Y aunque los promotores del proyecto tendrán este domicilio como residencia habitual, saben que la idea cuaja más entre los demandantes de una segunda vivienda por lo que orientarán la idea de negocio a este mercado.

Caocus: madera hecha a base de cáscaras de cacao

La idea de Javier de Pablo Martín consiste en utilizar residuos agrícolas para crear un material que pueda sustituir a la madera. En sus investigaciones ha descubierto que la cáscara de cacao o la del coco son buenas opciones aunque él ha decidido empezado por el cacao dado que “el coco no se genera tanto como residuo y, además, a la cáscara ya se le da un uso como parte de los abonos con sustratos para el crecimiento vegetal”. Sin embargo, “la cáscara de cacao es un residuo que se desperdicia casi en su totalidad y no tiene uso, por lo que es perfecto para seguir el modelo que defiende la economía circular: utilizar la mayor parte de materiales biodegradables posibles en la fabricación de bienes de consumo –nutrientes biológicos- para que éstos puedan volver a la naturaleza sin causar daños medioambientales al agotar su vida útil”, explicaba Javier en una entrevista realizada para el blog La Nave , donde está inscrito a su programa de aceleración.

Caocus es el proyecto que presentó Javier de Pablo en la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Complutense de Madrid. Todavía en fase de ideación, el proyecto persigue reducir la deforestación asociada a la obtención de madera y servirse de los residuos que se desperdician. Javier de Pablo formó parte del proyecto Explorer donde fue reconocido como el Mejor Proyecto de Emprendimiento Social.

BiomiTech: microalgas para mejorar la calidad del aire

Biomitech se alzó como la startup ganadora en la última edición de los premios Latam Edge Awards 2018 en Londres. El reto que se plantearon era hallar una solución a la creciente tasa de contaminación ambiental y la cantidad de enfermedades asociadas a ello. Así es como idearon el sistema de purificación de aire BioUrban, una tecnología mexicana capaz de purificar el aire transformando diversos compuestos contaminantes, como el Monóxido de Carbono u Óxidos de Nitrogeno, en Oxígeno y biomasa. Se trata del “único sistema que trabaja con microalgas simulando el sistema de la fotosíntesis de un árbol natural”, afirman.

Su sistema de biofiltración de agentes contaminantes atmosféricos puede trasladarse tanto a espacios abiertos como cerrados y diferentes áreas de la industria en un modelo que tanto encaja en el B2B como en el B2C.

Carlos Monroy Sampieri y Juan Jesús González Rodríguez, son los fundadores de la empresa que constituyeron en 2016. Son también innovadores en la cultura de empresa donde se rigen por el lean manufacturing, una producción limpia y sin desperdicios con la que apuestan por “la mejora continua”

Sepiia: camisas que ni se manchan ni se arrugan

La startup Sepiia diseña, fabrica y vende camisas para hombre y mujer, pero no cualquier tipo de camisa. Lo que las hace radicalmente distintas a lo existente hasta ahora es que sus camisas ni se manchan ni se arrugan ni desprenden malos olores, porque son inteligentes. Lo mismo sucede con las corbatas que acaban de lanzar al mercado

Federico Sainz de Robles es el fundador de Sepiia quien alguna ocasión ha afirmado haberse inspirado en las prendas que utilizan los astronautas adelantándose así, al futuro de la moda. Para ello, diseñan sus prendas desde el origen elaborando ellos mismos la fibra con la que elaboran las prendas. Para hacerlas aún más sostenibles cuidan hasta el último detalle, como los botones, hechos de algodón reciclado triturado. Asimismo, cuando la vida útil de la camisa llega a su fin el usuario puede reenviarla al fabricante para darle una segunda vida.

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