Cómo acercar tu oferta a las mujeres

Procura llevar el boca a boca a las redes sociales y también a tu propio local.

Desde la estrategia:

1. Sé empático. Ni intentes vender a mujeres un producto de ocio diseñado para hombres, ni lo feminices groseramente. Jean Marc Colanesi recuerda que en cada sexo, “los procesos de compra son distintos y para la mujer es más una experiencia que se vive a través de la marca”. Eso implicará ponerte en su lugar, ver sus necesidades, modificar los canales de venta y exposición o diseñar una comunicación específica, entre otros aspectos.
2. Da una visión femenina. Aunque no sea una regla absoluta, si se quiere llegar a las mujeres con un producto, lo lógico es que ellas desempeñen un papel destacado en su diseño y desarrollo. No importa lo que muestren series como Mad Men: la complicidad del mensaje siempre será mayor, de mujer a mujer. Y el modelo acuñado por Erika Lust, películas porno al gusto femenino, es un ejemplo de ello.
3. Dalo a probar. Como recuerda Colanesi, el 90% de los samplings o muestras de producto que se regalan con las revistas están dirigidos a mujeres, y no es algo casual. A ellas “les gusta probar antes el producto”, lo cual significa dos cosas. Una: que están más abiertas a cosas nuevas, con todas las oportunidades que eso abre. Y dos: que deberás, para facilitar ese testeo, eliminar posibles recelos ante tu oferta.
4. Promueve la recomendación. La segunda parte de esto es que el boca a boca suele ser también más frecuente y efectivo entre mujeres.

Desde el producto:

1. Con componente social. Da igual que sea un cómic o cualquier otro producto: para las mujeres es importante que los productos que consuman tengan un aspecto social. Y eso implica que exista un contexto más elaborado y que se fomente la comunicación y la interacción social a través de ellos.
2. Cambia el ritmo. Trasladando esto al contenido, es habitual que ellas se decanten por narraciones menos vertiginosas, donde la experiencia de consumo sea más emocional y se pueda paladear mejor.
3. Y el envase. O el interfaz, que tanto da. Gilberto Sánchez recuerda que fue el lanzamiento de la Nintendo DS lo que mostró al sector que existía un mercado femenino de videojuegos. Lo que esta plataforma introdujo era un manejo más cercano a una PDA (doble pantalla, uso táctil…) que a una consola tradicional, junto con guiños tan explícitos como lanzar modelos de color rosa. En otro ejemplo, el diseño y enfoque de los productos que ofrecen las boutiques eróticas, claramente distintos a los disponibles en un sex shop para hombres, sigue ese mismo proceso.

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