Otro porno es posible

Desde que el cine X se convirtió en industria, el papel de la mujer dentro de la misma ha sido casi siempre el de un mero objeto. Hasta que la sueca Erika Lust hace 11 años se instaló en Barcelona y empezó a estudiar cine, con la idea de aplicar este conocimiento para montar su propia productora y dar un enfoque nuevo al porno.

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Según Erika, la Red ha abierto huecos a pymes como la suya.

Su propósito, con Lust Films, era hacer películas capaces de interesarles a ellas. Convencida de que en las mujeres había un público insatisfecho, Erika Lust rueda en 2004 un corto bajo un punto de vista femenino, The good girl. Ese filme, recuerda, “tuvo mucho éxito, ganó premios en festivales, a la gente le gustaba”, reacciones que le animaron a seguir adelante con su empresa.
Pero ¿cómo llegan a las mujeres en Lust Films? A la hora de distribuirlo, esta compañía se encontró con una cerrazón de la industria. Ante ello, decidió acercarse directamente al público desde dos vías. Por un lado, Internet, donde pronto ponen en marcha una tienda online. “Al principio, era sólo para nuestras películas, pero empezamos a comprar más productos y ahora es una tienda de artículos relacionados con sexo, DVD de otros autores, etc.”. Lust contactó también con las responsables de boutiques eróticas para convencerlas de que sus filmes eran productos afines a los que ellas vendían, abriendo una segunda vía de distribución. En tercer lugar, el perfil mediático de la propia Erika Lust (presencia frecuente en prensa, TV, etc.) ha ayudado a la empresa dándole “la base para comunicar directamente con el público”.
“Realmente cuento historias, con una fotografía elaborada, historias pensadas y protagonistas que saben lo que quieren”, resume.

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