Geeksme: la empresa que hará que el Internet de las Cosas forme parte de tu vida

Geeksme, los creadores de Life lovers watch (el smartwatch que medía el rendimiento sexual), han lanzado al mercado Universall, un dispositivo que convierte cualquier superficie en inteligente gracias a la tecnología del Internet de las cosas.

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Gema Checa HEARST

¿Es posible convertir cualquier superficie en inteligente? Según los responsables de Geeksme sí. Y lo acaban de demostrar con el lanzamiento de Universall, “un dispositivo que es capaz de trasladar el concepto etéreo y abstracto del internet de las cosas a la realidad cotidiana. Universall es un ecosistema formado por hardware y software. Nosotros somos un fabricante de hardware que también desarrolla todo el producto y todo lo que está alrededor del producto, cubrimos toda la cadena, desde abajo hasta que se lanza al consumo. Elegimos el nombre de Universall porque con un único dispositivo somos capaces de hacer que distintos objetos de diferente naturaleza y uso cotidiano sean capaces de recoger datos para analizarlos y darle valor al usuario. Si aplicamos el dispositivo a una pala de paddle puedes analizar tu juego, la intensidad de tus paladas, las carreras que haces, la velocidad del golpe… Si lo utilizas en una nevera, con la aplicación correspondiente puedes valorar cuántas veces abres la puerta y en función de esa recurrencia establecer la necesidad de hacer compra. Aplicado a una silla puedes establecer la huella digital de la sentada… Es decir, un solo dispositivo con diferentes aplicaciones que puede interactuar con cualquier objeto. Se trata de democratizar el acceso a internet de las cosas gracias a la fabricación a gran escala y a precios competitivos para expandir nuestra tecnología al mayor número de usuarios posibles”, explica Ángel Sánchez, director general y cofundador junto a Rodrigo Silva de Ramos de Geeksme.

“Hemos tenido muy buena acogida porque la gente lo ha entendido muy bien y ha comprendido que hay muchísimas posibilidades. Ese mismo dispositivo en un casco de obra, puede avisar a un trabajador de que se acerca un peligro. Y también se puede colocar en objetos que queramos localizar, como mascotas, maletas u objetos de valor. Podemos hacer ropa inteligente, equipamiento deportivo, colchones… En definitiva, con una única solución somos capaces de resolver la necesidad de muchos casos de negocio o uso que a día de hoy sólo tenían soluciones muy verticales De ahí el branding de Universall porque hacemos casi todo. Es posible que no sea la mejor solución a nivel vertical, pero es la que mejor se adapta a cualquier uso.”

El reloj del amor

Universall es la última aventura de estos dos socios que revolucionaron el mundo de los dispositivos electrónicos hace tres años con el lanzamiento del reloj inteligente capaz de medir el rendimiento sexual de las personas, el Life Lovers Watch. Fue una auténtica revolución. “Queríamos lanzar un dispositivo de actividad que llegara a gente que no había tenido un wearable pero necesitábamos que fuese diferente a todo lo que había entonces en el mercado”. Su nacimiento no tiene nada de escabroso: “me encantaría decir que la idea se me ocurrió estando con mi pareja o algo similar, pero no. Fue un ejercicio de reflexión empresarial. Todo el mundo tiene grandes ideas, pero normalmente las desechamos antes de ponerlas en práctica. Rodrigo y yo nos conocimos en Geeksphone, una startup de móviles. En un momento dado decidimos salir de la compañía para crear algo centrado en el mundo smartwatch e Iot. Nos dimos un tiempo para pensar qué íbamos a hacer y así fue como surgió este modelo que además de medir el rendimiento sexual calculaba también tu huella ecológica. Todo estaba relacionado con el llamado lifestyle. Tardamos varios meses en aterrizar la idea, porque no queríamos que tuviese connotaciones negativas, obscenas o pornográficas. En febrero de 2015 lanzamos una nota de prensa tanteando el mercado, pero sin tener el producto acabado. Fue una locura. Nos llamó Google, el MITT, el Daily Mirror, Men&Health… Suscitó un interés increíble y tuvo un efecto dominó. Los distribuidores se enteraron de lo que hacíamos y empezaron a pedirnos producto. Lo lanzamos en septiembre de 2015 y vendimos en España, Europa, Estados Unidos e incluso en países tan dispares como China o Irán.”

En marzo de 2016, además, Endemol se puso en contacto con ellos para que su “reloj del amor” fuese el smartwatch de su programa Gran Hermano. “Eso fue un revulsivo que hizo que Vodafone nos comprase la exclusiva”. Hoy ya no fabrican el dispositivo, “porque la tecnología se ha quedado obsoleta”, pero reconocen que “fue la palanca para desarrollar los siguientes productos”.

Un nuevo impulso

A partir de ahí, decidieron cambiar de tercio. Entendieron que había mucho que hacer en el ámbito corporativo y “fuimos a visitar a las empresas líderes en sus sectores porque sabíamos que Geeksme tenía la capacidad de ayudarles a dotar de inteligencia a sus productos”. Así fue como surgió el acuerdo con Pikolin a finales de 2016. “Con una inversión de 3 millones de euros se desarrolló la tecnología para convertir los colchones en inteligentes. Hoy tienen 40 modelos “y hemos firmado un nuevo acuerdo para los siguientes años. Es un proyecto top-down, en el que creen desde el presidente hasta el último trabajador. Pikolín no quería arriesgar su prestigio, así que llevó el colchón a una unidad médica del sueño para que le validasen el producto y eso hicieron.”

Se enorgullecen de haber llegado hasta aquí con recursos propios. “Gracias a Rodrigo hemos podido dar una solidez financiera al proyecto, algo fundamental cuando haces hardware, que es carísimo. Él realizó la aportación inicial y así conseguimos lanzar el primer producto. A partir de ahí, alcanzamos el break-even el pasado año. Ahora somos 24 personas, pero tras la última feria en la que presentamos Universall creemos que vamos a crecer todavía mucho más: llegaremos en el 2019 hasta los 32 o 35 empleados”. De momento su facturación ronda los 2 millones de euros, pero gracias a Universall confían en alcanzar los 5 o incluso los 10 millones en año y medio.

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