Cobro 100.000€ al año y estas son mis condiciones

Hace tiempo que en Madrid y Barcelona se rompió el techo de cristal y ahora tienen programadores que cobran más de 100.000€ al año. No es una burbuja, es la ley de la oferta y la demanda lo que ha provocado el cambio de paradigma laboral y donde David Bonilla, con su empresa Manfred, trata de poner orden.

Equipo de Manfred
Manfred

En un mercado donde las empresas están acostumbradas a publicar un anuncio de empleo y recibir cientos de candidaturas, llama la atención que en el mundo de la informática tengan que salir a pescar fuera de los portales de empleo.

David Bonilla, fundador de Manfred , se dio cuenta de que el problema era grave el día que empezó a recibir propuestas de patrocinio por publicar ofertas de empleo para informáticos en su lista de correos. Bonilla, además de emprendedor reincidente, es un programador que cuenta con muchos simpatizantes en la comunidad gracias a sus trabajos en abierto y a la férrea defensa de quienes practican este oficio.“Yo, como podría tener cualquiera, tengo una lista de correo y, en un momento dado, empiezo a recibir propuestas de empresas que me pagan por publicar entre mis amigos sus ofertas de empleo. Empiezo cobrando 50€ por publicación, luego 100€, 150€, 300€…Podría haber seguido subiendo el precio hasta donde quisiese porque llegó un momento en el que las reservas para publicar eran de 3 a 4 meses poniendo de manifiesto el interés de las empresas por llegar a una audiencia muy específica. No hace falta ser un lince para darse cuenta de que había un problema y, en consecuencia, una oportunidad de negocio”, explica.

El nuevo paradigma

Hablamos de una profesión, la de los desarrolladores informáticos, donde el paro apenas alcanza el 4% y donde la mayoría trabajan en unas condiciones muy beneficiosas. Aquí, los profesionales, no solo dictan los ceros de la nómina sino también el tipo de empresa y las condiciones concretas en las que quieren trabajar.

Aunque en España los sueldos de un programador están todavía por debajo de la media de mercados como Alemania o EE.UU, si se comparan con los de otros sectores están muy por encima. Según Bonilla, el sueldo de un informático normal en Madrid o Barcelona, baila entre los 40.000 y los 45.000€ al año, quítale entre 5.000 y 8.000€ si hablamos de mercados secundarios, como el de Valencia o A Coruña. El techo de cristal, situado antes en los 75.000€, hace tiempo que se rompió. “Ahora en Madrid, que es el mercado más alto, hay programadores que cobran los 100.000€. No puede equipararse al de los futbolista, pero son salarios de locura. Pero, cuando de verdad ves que se ha disparado el mercado, es cuando encuentras ofertas de empleo para un junior partiendo de 30.000€”.

No se trata de una burbuja o un ‘ir de sobrado’ de los informáticos, sino de la ley de la oferta y la demanda. Se entiende que así, más del 80% de estos profesionales se mantienen en activo con buenos empleos y sueldos. No es suficiente, pues, con publicar una oferta en un portal de empleo en una rama en la que nadie busca trabajo. Se trata de persuadirles y convencerles para que abandonen la zona de confort, dejen los puestos que ya tienen y se vayan a trabajar contigo. Ese es el nuevo paradigma que exige un cambio de mentalidad por ambas partes.

Un marketplace de talento programador

Teniendo en cuenta que existe, por una parte, profesionales que quieren encontrar trabajos buenos y de su agrado y que no saben cómo y, por otra, empresas que ofrecen buenos empleos pero que no saben cómo llegar a esa gente, concibe David Bonilla Manfred, un marketplace que pone en contacto a empresas con el talento informático, aunque él prefiere definirse como un representante de los programadores, igual a los que tienen los futbolistas.

“Digamos que Manfred hace de intérprete entre el talento y las empresas. Al ser un área muy especializada, muchas veces los responsables de RR.HH no saben cuáles son los perfiles que realmente necesitan. Además, hay empresas que no reciben si un solo currículo porque no saben vender el puesto de trabajo”. Pero no es en el modelo de negocio donde innova el proyecto de Bonilla, sino en la adaptación a ese nuevo paradigma laboral. “El recurso escaso que era, hasta ahora, el puesto de empleo ha pasado a ser el profesional cualificado así que nosotros lo que hemos hecho ha sido dar la vuelta a todo y poner al trabajador en el centro, no a la oferta”.

Así es como ha constituido una especie de agencia donde llegan las empresas que pagan para que Manfred les encuentre al programador adecuado para el puesto que necesitan cubrir. Por su parte, más de 750 programadores han mandado ya su C.V. a Manfred por si surge la oportunidad de un trabajo que les entusiasme más que el que tienen. En cuanto al número de empresas están cerca ya de la centena. El proyecto lo lanzó en solitario David Bonilla el pasado mes de octubre y ya son cuatro los que integran el equipo como prueba de la buena marcha de la empresa. “Literalmente, no damos abasto”, asegura.

"En cuanto a la forma de monetizar, la idea original era que pagase el programador, hacer que el técnico no fuera el producto sino el cliente. Ahora creemos que hemos conseguido lo mismo y, además, hacer que paguen las empresas, que no puede acceder a los datos de ningún candidato sin haber obtenido antes su consentimiento expreso. Este es un negocio de confianza".

Manfred cobra un porcentaje del 15% de salario que cobre el programador/a durante el primer año y la forma de trabajar es a éxito, solo si cierran la operación. “Tenemos clientes cuyo proceso podemos cerrar en una semana pero hay otros en los que podemos estar 4 meses y no conseguirlo.

En cuanto a los datos de facturación, la media de los últimos meses está en 30.000€ lo que les convierte ya en una empresa rentable “pero no te imaginas todo lo que tenemos que currar los cuatro para alcanzar esta cifra”. Ofrecen también servicio de consultoría y, en casos especiales, formación para enseñar a las empresas a captar informáticos. No obstante, el sueño de Bonilla es convertir a Manfred en la plataforma nacional de referencia para captar este tipo de talento que hoy ofrecen como servicio.

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