Una solución para no pagar gato por liebre

La empresa se denomina GPL Chain. Dicho así, suena muy tecnológico y muy global, pero el nombre de GPL no es otra cosa que el acrónimo resultante de Gato por Liebre, una solución de blockchain enfocada a productos ecológicos y de denominación de origen.

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GLPChain

A Alejandro Saiz Otero, el padre de la idea, le vendría bien que su solución se aplicase a todos los productos agroalimentarios porque también está relacionado, a través de su mujer, con un negocio de restauración en Motilla del Palancar, el municipio conquense donde vive. Su socio, Carlos Marchena, se refiere a él, medio en broma medio en serio, como ‘La mente’, aludiendo a su clarividencia y a la multitud de facetas que cultiva, entre otras, la de ser piloto de drones.

Ambos se conocieron en un hackathon celebrado en el espacio Imaguru. Allí desembarcó Saiz Otero contando que su idea de negocio era crear DOP Dapp, una aplicación que, valiéndose del blockchain, sirviese para que los compradores de productos agroalimentarios ecológicos o con Denominación de Origen pudieran conocer la trazabilidad de los mismo a través de un código QR. La idea cautivó inmediatamente a Carlos Marchena, otro emprendedor y programador de origen venezolano que estaba entre el público, ofreciéndose para ayudarle a convertir su idea en una realidad empresarial. El proyecto resultó ganador del hackathon.

Así es como surge GPLChain , una solución orientada a validar la trazabilidad de los productos ecológicos y de denominación de origen. Beneficiarios principales serían, primero, los clientes y, en segundo lugar, los productores que dispondrían de una prueba para justificar un precio justo.

“Desde la siembra de la semilla hasta la caja registradora, cada paso en la producción se guarda en un registro que es inmutable y del cual cada participante guarda una réplica exacta. De esta manera garantizamos la trazabilidad del producto desde el origen hasta tu mesa. Solo tienes que leer el código con la cámara de tu móvil para acceder a nuestro registro GPLChain”, afirman.

Sin embargo, el problema para esta startup no radica tanto en la tecnología como en el consorcio. Ello se debe a que no está en su propósito lanzar una solución aislada al mercado que beneficie solo a unos pocos. Su deseo es integrar la solución en una comunidad mucho más grande y solucionar un problema común. El modelo en el que se inspiran es Alastria, una asociación sin ánimo de lucro que fomenta la economía digital a través del desarrollo de tecnologías de registro descentralizadas, el primer gran consorcio del blockchain en España, creada por Alex Puig. Con ellos comparten lo que llaman la metodología de la espiral virtuosa de la innovación, el conocimiento compartido y la colaboración.

“Al final, lo que aporta el blockchain es la posibilidad de cambiar el concepto de la economía y, en lugar de verla desde la perspectiva de la competencia y unos pocos ganadores, verla desde la Teoría de Juegos teniendo en cuenta el impacto de mis decisiones sobre los demás y aportando más valor a la sociedad. Es decir que, en lugar de unos pocos ganadores haya muchos”, concluye Carlos Marchena.

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