Patatas Vallucas: otro producto en la lista de promociones de Miguel Ángel Revilla

De todos es sabido que el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, no pierde ocasión pública para promocionar los productos de la zona. A la tradicionales anchoas se suman ahora las Patatas Vallucas, un proyecto de emprendimiento rural que está devolviendo la vida al Valle de Valderredible.

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Vive Campoo

El blog de El Comidista las bautizó como “las patatas presidenciales”. Se debe ello a que el día que se inauguró la fábrica, el 15 de junio de 2018, el presidente de la Comunidad de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, tuvo la gentileza de ir y posar ante los medios de comunicación ‘devorando’ una bolsa de patatas fritas de la marca Vallucas . A su lado estaba el promotor del negocio, David Fernández García, pero fue la aparición de Revilla la que disparó la demanda hasta correr el riesgo de morir de éxito a los dos días de lanzar el producto.

Pero nos hemos anticipado un poco. Antes de hablar del negocio merece la pena conocer la historia de este emprendedor. David Fernández, el mayor de tres hermanos, tenía 13 años cuando, en 1994, la crisis acabó con el negocio familiar, un pub en la localidad de Reinosa. Sus padres eran autónomos y la quiebra del negocio supuso el embargo del negocio y la casa. La situación les obligó a marcharse a un municipio más pequeño, en el Valle de Valderredible, donde estuvieron un tiempo viviendo en una casa rectoral con un alquiler mínimo. La falta de expectativas en la localidad hizo que, años más tarde, David Fernández trasladase su residencia a Santander en busca de una oportunidad laboral.

Empezó a trabajar como obrero en el sector de la construcción donde llegó a ser nombrado jefe de obra y estar al tanto de una cuadrilla de decenas de empleados. Todo bien hasta que en 2012 le sorprende una nueva crisis de la que el sector salió especialmente mal parado. Ello le supuso un despido bastante conflictivo. Al sexto mes de percibir la prestación por desempleo, decide acabar con una situación que le disgusta, se constituye como autónomo y monta una pequeña empresa de construcción. Paralelamente, concibe la posibilidad de montar un negocio basándose en el producto que siempre ha dado fama al Valle de Valderredible, la calidad de sus patatas. Con 303,74 km² es el término municipal cántabro de mayor extensión y el más despoblado, con un censo que no llega a los 1.000 habitantes, y eso que en otros tiempos llegó a tener más población que Santander.

La idea de David Fernández no era cultivar patatas, que es lo que hacen todos allí, sino transformarlas y venderlas como snack. El proyecto fue desaconsejado por los más antiguos de la zona que recordaban que décadas antes ya habían estado los de Matutano para estudiar la posible apertura de una fábrica y al final lo desecharon. David Fernández optó por desoír la recomendación. Lo concibió como un negocio familiar que diese trabajo a su padre y a su hermano de 25 años, “con estudios”, como dice él, pero que no quería abandonar el Valle en busca de una oportunidad. Entre los tres cogieron un pequeño almacén de patatas de 240 m2 y lo reformaron para convertirlo en la fábrica que es hoy.

Caso de éxito de emprendimiento rural

Esta es la que inauguró Miguel Ángel Revilla junto a las autoridades locales aprovechando este emprendimiento como ejemplo para fijar población en una de las zonas más desfavorecidas de la región. “Se crearán en torno a 4 o 5 puestos de trabajo, para nosotros extraordinariamente importante porque esos puestos aquí son como 400 o 500 en Santander. Con ello vamos a iniciar el despegue de este valle y vamos a conseguir, junto con otros proyectos ya en marcha, solucionar uno de los graves problemas que tiene el mundo rural en Cantabria y especialmente Valderredible: la despoblación”, fueron las palabras que pronunció Fernando Fernández, alcalde de la localidad.

A día de hoy, un año y dos meses después de la inauguración de la fábrica, los puestos de trabajo generados son siete. En cuanto a la producción, las expectativas iniciales era procesar una tonelada de patatas a la quincena o, como mucho, semanalmente. Sin embargo, son ya más de 4 toneladas las que procesan cada semana. Para aumentar la producción han adquirido una nueva freidora que sustituye a la primera que compraron de segunda mano, algo que ha permitido ahorrar costes y reducir a uno los dos turnos de trabajo que había antes. Con esto, la cantidad invertida hasta ahora en el negocio asciende a 260.000 euros.

Lo otro que subraya siempre David Fernández son los ingredientes, dado que la batalla que libra no está ni en el precio ni en el volumen, sino en la calidad. Patatas vallucas, de la variedad agria, sal marina (poca), aceite de girasol 100% oleico y “mucho cariño, son los ingredientes de estas patatas que Mikel López Iturriaga, responsable de El Comodista, destacó el pasado noviembre como el producto del mes. Al día siguiente, Fernández recibía exactamente 173 emails procedentes de todo el país preguntando cómo conseguir las Patatas Vallucas.

En vista del interés del mercado, la respuesta de este emprendedor no se hizo esperar. Llamó a la misma persona que le había hecho la web para que activase a toda prisa la puesta en marcha de un ecommerce y zambullirse en la venta online. En dos días recibieron 200 pedidos, lo que tuvo trabajando a padre e hijos 48 horas continuadas para satisfacer los envíos. “Aquello fue una locura”, recuerda.

Desde entonces las Patatas Vallucas se venden de forma física y online. Los pedidos que les llegan proceden tanto de puntos de venta como de particulares. Han alcanzado también acuerdos de distribución con alguna gran superficie, están a punto de cerrar otro con una empresa de Reino Unido y les consta que alguna estrella Michelin hace uso de sus patatas.

“No es una de las mejores patatas. No. Es la mejor patata del mundo”, decía Revilla en el acto de inauguración de la fábrica para vaticinar después al proyecto “mucho futuro”. Él, por su parte, amenazó con inundar el plató de El Hormiguero con bolsas de Patatas Vallucas.

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