Oportunidades de negocio en la economía azul

Por economía azul hay que entender todas aquellas actividades que reconocen el valor de los mares y los océanos como motores de la economía por su gran potencial para la innovación y el crecimiento. Al menos así es como la define la Unión Europea.

 
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Se incluye dentro de la economía verde puesto que se ocupa de la gestión económica sostenible, aunque se aplique a mares y océanos. Abarca a su vez múltiples sectores que van desde los más tradicionales, como la pesca y el turismo, a otros más innovadores como la energía renovable o la biotecnología azul. Gunter Pauli es un su gran impulsor. Emprendedor belga y autor del libro ‘The blue economy’ Pauli, además de luchar por la protección del medio ambiente, defiende una nueva forma de crear empresas diversificando riesgos y abaratando costes mediante el aprovechamiento de residuos y subproductos.

Al amparo de esa filosofía surgen múltiples ideas de negocio en todas las partes del mundo. En el caso concreto de España, también. Estas son algunas:

En defensa del mar y sus gentes

Enmarcada en el sector turístico, Trip&Feel es una startup valenciana que ofrece a los clientes la posibilidad de vivir la tradición y la cultura pesquera con profesionales del oficio. Incluyen actividades educativas con asistencia a las subastas de pescado fresco, visitas guiadas por los puertos pesqueros y degustación de la gastronomía marinera. Además de operar en la Comunidad Valenciana, la empresa está ya presente en la isla italiana de Cerdeña. Entre los numerosos objetivos que dicen perseguir destacan el de aumentar las posibilidades económicas de pequeñas empresas familiares pesqueras, el desarrollo de proyectos basados en la protección del patrimonio histórico cultural pesquero que potencien acciones de empleo local y acción social, ofrecer una alternativa de ocio al turismo más activa y sostenible y fijar y crear nuevo empleo profesional en el sector primario.

También la Fundación Lonxanet para la Pesca Sostenible , creada en 2002 por Antonio García Allut, surge con la misión de contribuir al fortalecimiento de la pesca artesanal y de sus poblaciones. El fin último es resolver y/o minimizar sus problemáticas y posicionar a los pescadores artesanales como guardianes y co-gestores de los ecosistemas acuáticos en los que realizan sus actividades productivas. Empodera así la profesión del pescador como agente clave de la conservación marina.

Por una industria más sostenible

Tal vez sea la de la startup industrial bound4blue una de las soluciones más originales para combatir la contaminación de los mares. Esta empresa ha desarrollado una tecnología de velas rígidas que permite aprovechar el viento como medio de propulsión complementaria para buques. “Actualmente, el transporte marítimo transporta más del 90% de la carga mundial gracias a una flota de más de 90.000 buques, la cual se renueva cada año con más de 2.700 nuevos buques. Estos buques consumen hasta 4 toneladas de combustible por hora, lo que puede representar hasta el 80% de sus costes operativos, y una cantidad de emisiones contaminantes que resulta insostenible. La tecnología de bound4blue es necesaria para que la industria marítima siga siendo económicamente competitiva mientras incrementa su sostenibilidad medioambiental”. Su innovador sistema de velas permite un notable ahorro de combustible y de las emisiones contaminantes asociadas de hasta un 40%.

La empresa ha recibido ya numerosos reconocimientos. Gracias a esta solución David Ferrer-Desclaux, CTO y Project Manager, forma parte de los Innovators Under 35 Europe 2018 de la publicación MIT Technology Review.

Del mar, hasta la basura

Aprovechar los residuos forma parte de las bases de la economía azul y son numerosas las propuestas económicas que se plantean en esta línea. Una es, por ejemplo, la de Sea2see, una empresa fundada por François van den Abeele que ha conseguido fabricar y comercializar gafas de sol de diseño y alta calidad reciclando el plástico del mar. La producción se ejecuta 100% con redes de pesca y cabos abandonados recogidos por las comunidades de pescadores de las costas españolas. Consigue así reducir la contaminación marina y mitigar lo que se conoce como la pesca fantasma.

También en Indianes han encontrado en la basura del mar material suficiente para crear una marca de calzado. “Pisando con respeto, andando con conciencia”, es el claim de la empresa. Todo el calzado dicen fabricarlo con fibra natural, como cáñamo o algodón, en un proceso de producción artesanal por expertos zapateros en la zona de Elche potenciando así, también, la economía local. No obstante, la relación con el cliente no termina en la venta. La idea es que, una vez terminada la vida útil de cada par de zapatos vendido, recuperarlos de nuevo y darle una segunda vida en forma de suelas incentivando a los consumidores con el pago de 10 euros por la compra de cada par de zapatos que les envíen bajo unas condiciones determinadas.

Otra de las ideas de negocio que apuntan a los desechos como materia prima y de la que ya hemos hablado en esta web es Shippy house , una propuesta de arquitectura modular que se sirve de los contenedores marinos desechados para convertirlos en viviendas confortables y asequibles.

Azul y circular

De la Cátedra de Ciencias del Litoral de la Universidad de Málaga procede el proyecto denominado Alosio con el que se persigue eliminar lo que se conoce como ‘natas marinas’. Según explica Alfonso Gago Calderón, uno de los integrantes del equipo de investigación, las natas es el nombre con el que se conoce en la zona costera de Málaga una especie de espuma que se forma a veces en la superficie de los mares. Hasta ahora se pensaba que su origen era orgánico o era el resultado de vertidos incontrolados, pero este equipo de investigación ha demostrado que no es así, sino que su procedencia corresponde a la arcilla de la arena de los lechos de los ríos que se utiliza para repoblar las playas. Este polvo, en contacto con el agua, es lo que origina las natas. Para evitar su presencia, han desarrollado unos filtros selectivos que pueden acoplarse a las máquinas que se utilizan a diario para la limpieza de las playas. Para cerrar el círculo económico, la propuesta de este equipo es alcanzar acuerdos con cementeras de la zona para venderles posteriormente la arcilla recuperada.

Drones por todos los lados

La startup valenciana General Drones ha diseñado un dron específico para salvamento marítimo y que ya lo comercializa en EE.UU. Capaz de soportar las condiciones las climáticas más adversas, como tormentas, viento y fuertes lluvias, gracias a su diseño impermeable de fibra de carbono aerodinámica y su sistema de propulsión coaxial X8, Auxdron LFG proporciona la máxima potencia y fiabilidad en las situaciones más difíciles. No obstante, aseguran que su objetivo no es la tecnología, “es la prevención de incidentes en la playa y la reducción del tiempo de rescate para evitar los riesgos de ahogamiento”.

Y si los drones de la anterior tienen como misión sobrevolar los mares, los que diseñan en Nido Robotics se desenvuelven en las profundidades. Roy Petter Dyrdahl Torgersen es capitán de la Marina, noruego de nacimiento y residente en Murcia. Desde hace unos años es, además, CEO y fundador de Nido Robotics, una empresa que se dedica a la fabricación de robots subacuáticos o drones submarinos que permiten realizar trabajos de inspección, mantenimiento o investigación de manera eficiente, a precios muy competitivos, y sin poner en riesgo ninguna vida humana.

Nido Robotics nace a raíz de la participación de Roy Petter Dyrdahl en la búsqueda del avión SS Dakota, cuya expedición tuvo lugar en el año 2012 en Papúa, Nueva Guinea. Aquí es donde identificó la necesidad de utilizar vehículos operados por control remoto (ROVs) al objeto de facilitar los trabajos que se realizan en condiciones extremas a cientos de metros de profundidad bajo el agua. La empresa, constituida en 2016, se dedica al desarrollo, fabricación y venta de robots subacuáticos. Entienden que las inspecciones, mantenimiento y reparaciones subacuáticas suelen conllevar un alto riesgo para las personas que intervienen e implican un elevado coste de difícil asunción para una pyme. Ellos proponen sustituir a los buzos por robots en trabajos subacuáticos como los que se llevan a cabo en industrias como las piscifactorias, plantas energéticas o la acuicultura.

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