La startup que se anticipa al futuro de los centros de datos

La industria conectada, el coche autónomo, el IoT, el 5G. Todo eso está muy bien. Pero para que todo ello funcione hacen falta gigantescos centros de datos y para mantenerlos operativos hace falta refrigerarlos.

Fundadores de Submer
Submer

Detrás de la mayor parte de servicios que disfrutamos, aunque solo sea descargarnos una película, existen instalaciones monumentales que concentran toda la información que generamos a diario. Son los centros de datos, cada vez más necesarios conforme avanzamos en la digitalización mundial. También los servicios que operan en la nube requieren de esas infraestructuras. Estados Unidos, China, Japón y Reino Unido son los países que más data center concentran.

Un problema global

El funcionamiento de estos centros de procesamiento de datos requieren de gran cantidad de energía. No existe una valoración uniforme sobre cuánta, pero los cálculos oscilan entre un 3 y un 6 % de la energía total que consumen estas instalaciones en todo el mundo. Con la llegada del 5G y la normalización del IoT hay quien estima que, a este ritmo, el 20 % del consumo eléctrico en 2025 corresponderá a los centros de datos, con su consecuente brutal aporte de CO2 a la atmósfera.

Por otro lado, buena parte de esa energía que consumen estas infraestructuras -un 40 %, según algunos- se destina al mantenimiento y la refrigeración de las máquinas. Para aminorar costes en este concepto, son muchas las gigantes tecnológicas que optan por albergar sus centros de datos en países de climatología más fría, como Finlandia o Dinamarca, pero no siempre es posible. Menos ahora, con la llegada del 5G y la necesidad de reducir al máximo la latencia, uno de los desafíos que deben afrontar los nuevos centros de datos, junto a la densidad creciente de cómputo, la sostenibilidad y el alto coste para construir estas instalaciones.

Para dar solución a todos estos problemas es para lo que surge Submer, una empresa de origen barcelonés que cuenta ya con una división en Virginia (Estados Unidos).

La solución de Submer

Lo que ha lanzado esta empresa es un sistema de enfriamiento de los equipos por inmersión en un líquido fabricado para estos fines y no contaminante. El proceso se conoce en inglés como Immersion Cooling y es una novedosa técnica de enfriamiento en la que los servidores se sumergen en un líquido dieléctrico. El líquido, en contacto directo con componentes calientes, absorbe el calor que, a continuación, se disipa en el exterior. Pero la solución es integral. Según Pol Valls, cofundador de la compañía junto a su cuñado, Daniel Pope, con Submer consiguen dar respuesta a cuatro desafíos importantes en el sector:

1- Un enfriamiento ecológico de alta eficiencia con un ahorro de hasta el 99 % en los costes de refrigeración y un 50 % en el consumo eléctrico general.

    2.-Ahorro de entre un 80-85 % en el espacio físico, gracias a sus pequeños equipos modulares con un diseño compacto adaptables a cualquier espacio.

    3.-Un coste de construcción mucho más barato. Hay que tener en cuenta que lo habitual en estos centros es recurrir a los falsos techos y a los suelos técnicos para meter todo el entramado que alimenta la instalación, necesidad que desaparece con la adopción del sistema de Submer.

    4.-El pequeño tamaño de sus parques permite una disposición cercana del data center al cliente final, circunstancia necesaria para reducir el tiempo de latencia que cobrará mayor importancia, si cabe, con la expansión del IoT.

    El empuje de Enisa al proyecto

    La idea de la inmersión para enfriamiento no es original. Ya se hicieron ensayos en esta línea en la década de los 60, pero el equipo de Submer se encargó de rescatarla e implementarla. Actualmente cuentan con la patente internacional.

    La startup ha conseguido atraer el interés de los inversores, como Alma Mundi Ventures, que cuenta en su portfolio con otras startups tan prestigiosas como Geoblink, Enigmedia o Sherpa.ai. Ahora tienen intención de ir a otra ronda serie A de 15 M de euros. También aspiran a conseguir el apoyo de otros organismos públicos como el instrumento SME, dentro del Programa Marco Europeo de financiación de la I+D+i Horizon 2020.

    Sin embargo, nada de ello hubiera sido posible de no haber conseguido antes un pequeño préstamo participativo de 37.000 euros de la Empresa Nacional de Innovación, Enisa . “En ese momento, la financiación de Enisa fue clave, dado que nos permitió fabricar un Producto Mínimo Viable en condiciones para presentarlo ante el mercado e inversores”, recuerda Pol Valls.

    Submer sale al mercado en marzo de 2018. El histórico de la empresa no es, pues, todavía muy relevante, pero sí que cabe mencionar que la plantilla la integran ya 30 personas y que en tan breve periodo de tiempo han captado ya el interés de cinco clientes que se incluyen dentro del 'top mundial', pero poseen también capacidad para construir data centers a medida. El dinero invertido hasta ahora es, aproximadamente, de 4 millones de euros. Una vez obtenidos los 15 M previstos para la nueva ronda, la intención es consolidar y hacer crecer el equipo en EE.UU. y, más adelante, en Singapur (Asia).

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