Carmena retoma con fuerza el proyecto empresarial que aparcó por la alcaldía

La marca es Zapatelas, para la confección de ropa infantil, y tiene su origen en Yayos Emprendedores, la sociedad limitada con fines sociales que montó Manuela Carmena antes de incorporarse como alcaldesa en el Ayuntamiento de Madrid.

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Zapatelas

Manuela Carmena procede de familia emprendedora. Su padre, Carmelo Carmena García, llegó a ser propietario de dos tiendas de moda en el centro de Madrid. Una, ‘Modas Carmelo’, se ubicaba en plena Gran Vía, la otra la emplazó en la Plaza de Canalejas. Se entienden así afirmaciones como esta: “No sabes cómo vende Manuela. Ella es Carmena y los Carmena venden fenomenal”. La frase es de María Noguerol, sobrina de la ex alcaldesa de Madrid e involucrada en Cosiendo el paro, un proyecto de inserción laboral que trabaja con talleres ocupacionales en centros penitenciarios y talleres sociales con personas en riesgo de vulnerabilidad.

Para encontrar el germen de Cosiendo el paro tenemos que remontarnos al año 2012, la fecha en la que Manuela Carmena funda la empresa Yayos Emprendedores S.L., dos años después de jubilarse de la judicatura. En el ánimo de Carmena estuvo siempre montar una empresa social, pero se encontró con varias barreras. La primera, la ausencia de una legislación específica para este tipo de sociedades, la segunda, que, como jubilada, resultaba imposible, en aquel momento, compatibilizar el cobro de la pensión de jubilación con la actividad emprendedora. Varios amigos del entorno de la ex magistrada todavía en activo salieron al quite con pequeñas aportaciones de capital propio que posibilitaron el nacimiento de la empresa.

El mismo nombre de la sociedad, supone ya un guiño a la reinvención personal una vez superada la edad de la jubilación. En cuanto a la actividad, estaba todavía por definir, pero tampoco hizo falta mucho tiempo para poner foco. Propietaria de una excelente colección de telas que Manuela Carmena había heredado de su suegra, Amelia, llevaba un tiempo pensando en cómo darles salida. La luz la encontró en la revista '100 ideas', de la que es asidua lectora, tras ver unos patucos de bebé que la enamoraron y que le parecieron el destino perfecto para su colección de retales. Lo otro que debía confluir en el proyecto era la función social y la encontró en su anterior paso por Instituciones Penitenciarias. Así es como nace Zapatelas, una marca registrada para la comercialización de ropa infantil con confección a cargo de reclusos voluntarios de talleres ocupacionales y de otros sociales.

También con el local tuvo suerte. Fue una amiga propietaria de una sombrerería quien se lo cedió durante un tiempo porque también ella se iba a jubilar. La casualidad quiso que el establecimiento se emplazara en el número 21 de la calle Manuela Malasaña.

El primer centro penitenciario con el que colabora Yayos Emprendedores para su confección a pequeña escala es el ubicado en Alcalá de Guadaira (Sevilla), “no me preguntes por qué”, dice María Noguerol. La producción de los patucos originales se amplió luego a baberos, vestidos, abrigos para niños de entre 0 y 6 años, juguetes de tela, de madera…El acuerdo con Instituciones Penitenciarias consistía en que Yayos Emprendedores aportaba la formación, el material, los patrones y todo lo necesario para ejecutar, desde los talleres, las piezas que luego venderían ellos en la pequeña tienda atendida por Carmena y su equipo.

La nueva etapa

Así sucedió hasta que se anima a presentar su candidatura a la alcaldía de Madrid, en 2015. Antes ya habían decidido la extinción de Yayos Emprendedores S.L., como empresa pura y dura, a favor de Cosiendo el paro, la asociación sin ánimo de lucro que asume la responsabilidad del proyecto. A partir de ese momento, Carmena aparca el emprendimiento para entregarse a sus funciones en la alcaldía y toman las riendas los 25 socias/o, todas mujeres excepto un hombre, de Cosiendo el paro.

Para no dañar la imagen de su precursora y evitar susceptibilidades, la asociación ha seguido funcionando estos años sin apenas hacer ruido. Sin embargo, ahora que Carmena ya no está en política y ha retomado la presidencia de la asociación, se han propuesto crecer y que les conozca el mayor número de gente posible. No es que ahora tengan ambición de hacerse ricos, que nunca ha estado esto en los planes de la empresa, es que para pagar el material, los seguros, las nóminas, el alquiler del local o los impuestos, como cualquier otro negocio, necesitan ser rentables y, si aumentan los beneficios, mejor, así harán el proyecto más grande y el impacto social será mayor.

María Noguerol es quien ejerce desde hace un tiempo las funciones de coordinación en el día a día del proyecto. Zapatelas se ubica actualmente en el número 39 de la calle Manuela Malasaña, ahora tienda-taller. En ella, dos modistas contratadas diseñan los patrones y confeccionan. El centro penitenciario con el que colaboran en este momento es el de Aranjuez, donde reclusos voluntarios ejecutan los juguetes de tela y madera. Todo ello se vende luego en la tienda con un ticket medio de 40 euros. “Ahora tenemos un equipazo formado por personas muy habilidosas y muy ilusionadas con lo que hacen. Algunos reclusos aprovechan los permisos penitenciarios para venir a visitar la tienda”, cuenta Noguerol. También están abiertos a recibir encargos de otras firmas textiles para producciones de calidad a menor escala.

En lo que respecta a la facturación, finalmente no llegamos a hablar de ello, pero sí que Noguerol afirma que, como asociación sin ánimo de lucro, “los escasos beneficios que obtenemos se reinvierten en el proyecto para la adquisición de tiendas y maquinaria”. Aún así, les queda un trecho para modernizar y digitalizar la empresa. Ya el año pasado hicieron un intento fallido de poner en marcha la tienda online, pero resulta que la página carga demasiado despacio y no termina de funcionar, por lo que ahora quieren rediseñar el ecommerce. En sus planes a corto plazo está, así mismo, la adquisición de equipos informáticos, nuevas máquinas para la confección, mobiliario apropiado para las costureras y ampliar la plantilla con otras dos modistas. Para afrontar dichos gastos, preparan una campaña de crowdfundig en goteo.org con la que confían en reunir la suma de 20.000€.

Otro paso que se propone es “intentar que nos den el estatus de entidad de interés público para reducir el pago de impuestos, sobre todo el IVA, porque tenemos un margen de beneficio muy pequeño”.

Y aunque son conscientes de que para dar el salto a otro nivel, “por supuesto que necesitamos vender y facturar más”, dice Noguerol que tampoco los hitos que se marcan son solo económicos. “Un hito importante para nosotras es, por ejemplo, haber contratado a una mujer procedente de La Fortuna con un entorno familiar nefasto, que aprendió a coser con nosotras y ahora lo hace de maravilla. También estamos muy orgullosas de haber pasado de tienda a tienda-taller, aunque todavía nos quede un largo recorrido”. Y para estimular el camino, ahí vuelve a estar Manuela Carmena al pie del negocio cada sábado vendiendo como los emprendedores saben hacerlo.

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