Linkener: El contador inteligente que ahorra en el gasto de la luz

La compañía, que ya opera en Italia, prevé cerrar este año con una facturación de un millón de euros

image
De izda. a dcha., Javier Servera y Sergio Ferrer.

Con 18 años, Sergio Ferrer ya había montado Bulderbar, un espacio para aprender a escalar y entrenar, con zona de tienda de material de escalada y un snack bar donde tomar bocadillos y bebidas.

Para poder continuar con su carrera de ingeniería, vendió su parte de acciones en esta empresa, "y cuando terminé la carrera cree Isolem, dedicada a proyectos de energía fotovoltaica y LED. En 2011, tras el parón en el sector fotovoltaico y con Isolem sin actividad, cree Enerlin Ingenieros, dedicada a la eficiencia energética y al mantenimiento industrial”, recuerda Ferrer, que se define como una persona inquieta que siempre le ha encantado desarrollar y hacer realidad las ideas que tiene en el cabeza.

Desde finales de 2011 hasta finales de 2013, estuvo solo. "En ese período, en Enerlin, conseguí facturar 150.000 euros, en 2012, y 165.000, en 2013. Mi principal fuente de ingresos en esos años provenía de proyectos, certificaciones energéticas e instalaciones de eficiencia energética". En 2014, junto a su amigo, el economista y consultor Javier Servera, estudió la posibilidad de unir fuerzas y convertir a Enerlin en un negocio escalable, dando lugar a Linkener, especializado en el desarrollo de soluciones tecnológicas de medición, análisis y actuación de la energía para la mejora de su control y eficiencia.

Ventajas competitivas

"La principal novedad que aporta Linkener al mercado radica en que son soluciones que se ofrecen sin inversión para el cliente, con una cuota mensual, en la que entra el suministro del producto, la instalación, el mantenimiento, la plataforma web, la asesoría y el desarrollo continuo y mejora de la solución, según las necesidades del cliente. Todas nuestras instalaciones las hacemos a través de una red de más de 1.200 instaladores con los que colaboramos a nivel nacional. De esta forma, podemos dar un servicio integral, en donde el servicio post venta es excepcional y permite además que el cliente disponga de una solución adaptada a sus necesidades. Además, todos nuestros productos se integran dentro de la economía circular. Es decir, cualquier elemento de hardware que se instala en el cliente, como, por ejemplo, un contador, se repara, se reutiliza o se recicla, reduciendo el número de desechos, aumentando la calidad del servicio al cliente y aumentando la mano de obra local", enumera Ferrer.

Grandes apoyos

La visión de lo que en la actualidad es Linkener la conformaron gracias a dos programas. "Uno es Valencian Global, un programa que durante 15 meses impulsa al máximo a las compañías valencianas seleccionadas, gracias a un equipo de coaching internacional y local de líderes, que diseñan un programa para cada una de ellas. En nuestro caso, contamos con expertos del MIT, que nos aportaron su visión de conocimiento en cuanto a negocios escalables. Y el segundo es KIC InnoEnergy, una plataforma que apoya a emprendedores del sector energético a nivel europeo y que nos ayudó con soporte económico y también coaching".

Ferrer recuerda que ya con su socio, en lugar de abarcar tantos proyectos como él hacía a nivel individual, "nos concentramos en desarrollar un modelo de negocio basado inicialmente en la medición. Los primeros años, tras el cambio de modelo de negocio, fueron duros para ambos, ya que todo lo que ingresábamos lo invertíamos en desarrollo y en formación para el perfeccionamiento del nuevo modelo de negocio".

Foco, foco y foco

Todos los proyectos y trabajos que les llegaban del antiguo modelo de negocio los rechazaban en su mayoría para poder centrar los esfuerzos en el nuevo modelo. "Eso hizo que las ventas cayeran, facturando, en 2014, 65.000 euros. En 2015, recibimos 75.000 euros de ayuda de KIC InnoEnergy para poder seguir desarrollando el nuevo producto. Y en 2016 dejamos de ir al cliente final y nos centramos en crear una red de partners y comercializar las soluciones a través de asesorías, consultores, ingenierías y comercializadoras eléctricas".

Así, en 2017, el nuevo modelo de negocio ya era una realidad y ya habían conseguido instalar sus equipos de monitorización en más de 100 clientes. "En 2018, comenzamos a trabajar con Global Omnium, y tras varias pruebas piloto y tres proyectos desarrollados conjuntamente, en enero de 2019, Global Omnium decidió invertir en Linkener 1,9 millones de euros"

Solución de problemas

El principal problema al que se tuvieron que enfrentar en aquellos años fue la búsqueda de financiación para el desarrollo del software y del hardware. "Es muy costoso encontrar buenos profesionales que sepan programar y los pocos que hay se cotizan muy caros. Ya contamos con siete desarrolladores con amplios conocimientos y experiencia. En cuanto a la oficina, no fue tanto un problema, pero sí lo tuvimos que ir adaptando a las circunstancias y a la evolución de la compañía. En un principio, compartí local con mi hermano. Luego, alquilé una nave industrial, que compartíamos con otras empresas y así sufragábamos los gastos de alquiler. En 2015 nos mudamos a una oficina muy cercana de la Universidad Politécnica de Valencia. Eso fue un movimiento estratégico, ya que la cercanía a la universidad nos permitía contratar a programadores y a ingenieros con mayor facilidad. Y con la entrada de Global Omnium en Linkener, nos trasladamos a GoHub, el nuevo espacio de innovación que tiene esta compañía en Valencia", relata Ferrer.

Mercado europeo

Con la previsión de cerrar este año con un millón de euros de facturación, Linkener se encuentra en pleno proceso de internacionalización. "Con la solidez que nos ha dado que una marca como Global Omnium nos respalde, ya hemos empezado a instalar nuestros primeros contadores inteligentes en varias compañías italianas de producción de energía hidráulica, planta fotovoltaica y otro tipo de empresas consumidoras de energía", explica Ferrer.

La decisión de adentrarse en Italia se debe a que en este país los costes energéticos, con tasas e impuestos incluidos son muy altos para las pequeñas y medianas empresas. "Por otra parte, Italia tiene una normativa madura sobre los servicios de medidores inteligentes (smart metering), con la obligatoriedad de instalar submetering en empresas ISO 50001. Y la previsión es que en 2020 todos los consumidores italianos hayan cambiado a comercializadoras de mercado libre haciendo del switching un concepto común. Además, hay pocas empresas que estén especializadas en open data, debido a la escasa transparencia de las distribuidoras en Italia, que hace que los consumidores no conozcan todos sus derechos y posibilidades en cuanto a optimización de su coste eléctrico. En nuestros estudios de mercado vimos que Italia estaba necesitada de telemedida y de que le aportemos nuestras soluciones tecnológicas para la eficiencia energética", asegura Ferrer, que confiesa que el siguiente objetivo es llegar a Portugal e ir subiendo a otros países del norte de Europa. "Estamos haciendo la prospección de mercado en países como Polonia, Rumania o Ucrania".

Publicidad - Sigue leyendo debajo