Somos sostenibles, pero no tanto como para renunciar a la moda

Dice Francisco Sánchez que ellos emprenden para cambiar el mundo a mejor. El instrumento que han creado para hacerlo se llama Pantala, una solución que te permite lucir modelo nuevo cada mes pero sin necesidad de comprarlo.

Fundadores de Pantala
ERNESTO MARTIN JIMENEZ

Que circulen por la ciudad camiones de Coca cCola anunciando su propósito de acabar con el plástico, lo ven los fundadores de Pantala como una señal de que las nuevas generaciones están cada vez más concienciadas con la sostenibilidad del planeta. Claro que si el sacrificio que les pides a cambio es lucir en una fiesta el mismo ‘modelito’ que visten para la oficina, pues igual ya el compromiso flaquea un poco.

Pensando de esta manera es como Pilar Olmedo y Francisco Sánchez conciben la idea de crear una solución que quiere conciliar el fast fashion con la sostenibilidad y la economía circular. Para ello lanzan una plataforma que permite a las usuarias ir a la moda y renovar el armario cada mes sin necesidad de adquirirla.

Se inspiran en el modelo de Rent the Runway, la compañía estadounidense de alquiler de ropa que, según algunos, facturará 1.900 millones de dólares en 2023. También descubrieron pronto los fundadores de Pantala que no son los primeros que irrumpen en el mercado nacional con una solución de fashion renting, pero les animó a continuar con el proyecto el hecho de superar la selección para integrarse en la aceleradora Isem . Fue entonces cuando abandonaron sus respectivos trabajos para dedicarse full time a la creación de Pantala. Más adelante, entrarían también a formar parte del programa de aceleración de Climate-Kic , de la Unión Europea, y del Programa de Espacio Coworking EOI en Madrid, donde permanecen todavía.

El target que han identificado para su negocio es el ellos llaman social life style, que corresponde al perfil de “una chica joven, que le encanta la moda y rota prendas con fast fashion, pero ya ha demostrado cierta sensibilidad mediambiental habiendo consumido ropa vintage, de segunda mano, o comprado y vendido ropa por plataformas. Nosotros no les pedimos que renuncien a su pasión por la moda ni que acaben con la rotación de ropa, lo que queremos es que lo hagan con nosotros porque es una forma mucho más sostenible de hacerlo y de mitigar los efectos de una industria que es la segunda más contaminante”.

Cómo rotan las prendas

Para conseguir esto, la solución que quieren lanzar es una plataforma a través de la cual puedes consultar el catálogo disponible. Una vez que te animas, eliges tres prendas para ese mes a cambio de una suscripción de 59 euros (el valor máximo de las prendas que alquilas al mes es de hasta 600 euros). Aunque incluyen alguna prenda de lujo, ellos van más a día a día, un mercado mucho más recurrente.

La ropa que podrá elegirse en la plataforma será, o bien representativa de moda sostenible, o bien correspondiente a grandes diseñadores emergentes, sin necesidad de que coincidan ambos criterios. La idea es alcanzar acuerdos con 15-20 grandes diseñadores nacionales. Por el momento, han conseguido siete.

“Nuestra propuesta es que los básicos se los compre el cliente, porque son económicas y es ropa que se consume mucho. Esto tipo suele ocupar el 70% del armario de cualquier chica. El otro 30% restante suele corresponder a prendas especiales, de esas que solo te pones en 3 o 4 ocasiones pero que parece que te las has puesto cien, así que al final terminas almacenándola. Ahí es donde queremos entrar nosotros. Si quieres rotar ropa, hazlo, pero de forma responsable”, dicen.

Antes de lanzar la solución definitiva al mercado, han decidido hacer un piloto para recibir feedback y testear el encaje del servicio en el mercado creando, para ello, una lista de espera. El resultado les ha sorprendido hasta a ellos dado que, en apenas 3-4 días, tenían ya a 600 chicas en la lista, con una tasa de conversión del 20%. “Y eso que el catálogo está todavía borroso -comentan Pilar y Francisco- porque queremos despertar expectación para el lanzamiento que queremos hacer con 5.000 jóvenes en lista de espera”.

Las dificultades que han ido surgiendo

“Ni de guasa pensábamos al principio que esto iba a ser así”, reconocen cuando se les pregunta por la marcha del proyecto. Negociar con los diseñadores no está siendo fácil. Primero, porque no todos se ajustan a sus exigencias y, segundo, porque son muchas las condiciones que algunos de ellos plantean para ceder su imagen de marca y el producto. Para persuadirlos recurren a las métricas que ya acumulan y a la notable respuesta de los usuarios en las redes.

El otro problema que saben que deberán afrontar en breve es el de la financiación. Hasta ahora han invertido 10.000 euros de capital propio junto a otros 10.000 de sus padres, 9.000 € de la empresa alemana Idealo para ejecutar la idea y 20.000 de la aceleradora. Sin embargo, lo que, hasta hace poco les parecían sumas milagrosas, ahora les resulta insignificante porque el modelo requiere capital intensivo. “Tenemos que pagar la adquisición de las prendas a priori y crear un stock interesante, un dinero que no amortizamos hasta determinados usos de las prendas”. También buscan contratar un perfil de stock management “porque la gestión del stock para nuestro modelo es la clave”. Asimismo, están pendientes de cerrar la negociación con la empresa logística que realice la distribución, dado que quieren asumir ellos el reparto y el mantenimiento de la ropa.

Pero, pese a las dificultades en el horizonte, no se amedrentan. “Nosotros empezamos todo esto porque queríamos aplicar nuestros conocimientos como emprendedores para mejorar el mundo y vimos la oportunidad en la industria de la moda. Al principio no sabíamos mucho, pero ya nos hemos leído y aplicado todos los libros de Lean Startup y sabemos que tenemos un producto por el que hay gente dispuesta a pagar. Creemos que el proyecto tiene encaje, lo que no creemos viable ya es lanzar una solución relacionada con la moda que no sea sostenible o aporte algún valor en este sentido”, afirman.

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