Paraguas que cambian de color con agua

El día era gris y lluvioso y, en contra de lo que pudiera parecer, ese entorno pesimista les dio una idea: ¿y si la ropa pudiera cambiar de color cuando se moja?

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Viviane Jaeger y Emma-Jayne Parkers, fundadoras de esta empresa de diseño de objetos que cambian de color al mojarse.

Siempre se puede sacar el lado positivo de las cosas, un buen principio filosófico que les ha funcionado de maravilla a las jóvenes emprendedoras Emma-Jayne Parkers y Viviane Jaeger, que fundaron en 2008 SquidLondon, empresa que vende paraguas y cortinas de baño que cambian de color con el agua.

“La idea se nos ocurrió en un día gris y lluvioso; pensamos que molaría mucho si la ropa pudiera cambiar de color al contacto con el agua”, explica Parkers, que por aquel entonces se encontraba en el último curso de la universidad en The London College Fashion, cantera de los más prestigiosos diseñadores.

Desarrollo de prototipos
“Invertimos casi 10.000 euros de nuestros ahorros y con la ayuda de un premio que nos entregó Deutsche Bank (quedaron finalistas) tuvimos bastante para desarrollar el producto y unos cuantos prototipos”, recuerda.
En 11 días se quedaron sin existencias, así que decidieron tomárselo en serio y empezaron a buscar potenciales clientes. Como no podía ser de otra forma, para darse a conocer, eligieron el Shoredicth Market londinense –uno de los lugares más trendy de la capital británica– y la idea funcionó: “Nuestro primer gran cliente fue el Tate Museum”, destaca Parkers, “que nos pidió que diseñáramos un paraguas para venderlo en su tienda”. Y es que las tiendas de los museos están siendo el principal punto de comercialización de SquidLondon: “Normalmente, en estos lugares es donde se encuentran cosas diferentes y divertidas, que se convierten en un regalo especial por su originalidad”, sostiene esta emprendedora.

Ingresos, paso a paso
En cuanto a los ingresos de la compañía, “de momento, la cosa va muy despacio”, dice Parkers. En ese sentido, les da para pagar sus salarios y tener un colchón de tesorería en el banco de unos 8.000 euros.
SquidLondon se vende en una docena de países y esta pareja de jóvenes emprendedoras han sido galardonadas, entre otros premios, con el Smarta 100, el Shell Live Wire Grand Ideas Award y el Lloyds Creative Enterprise Award.

www.squidlondon.com

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