Coliving, coworking y ahora, también, coplay

Surgen como una alternativa a la carestía de la vivienda, pero la propuesta de ENSO Spaces pasa también por ofertar espacios de coworking y de ocio en los que socializar de otra forma. A todos ellos les une la flexibilidad y la etiqueta ‘ecofriendly’.

Clara Sterling
ENSO Spaces

Lo que quieren conseguir en ENSO Spaces es crear una amplia red de espacios que genere una gran comunidad ecofriendly donde personas con perfiles e inquietudes similares compartan vivienda, trabajo y ocio. Han empezado orientando la oferta a clientes que se mueven en la franja de edad de entre 25 y 35 años, pero la intención es abarcar también a la generación zeta y a la de los nuevos jubilados con entornos adaptados a cada colectivo.

La oferta de ENSO Spaces contempla tres modelos de espacios de convivencia. Con el coliving ofrecen viviendas compartidas para personas de entre 25 y 35 años a precios asequibles, aproximadamente 650€ al mes, con servicios de mantenimiento incluidos. Con el coworking alquilan son espacios de trabajo de los que tanto pueden beneficiarse los inquilinos del coliving como abrir sus instalaciones a personas externas. Para estos últimos, el precio oscila entre los 80 y 100 euros al mes. Un poco más abstracto resulta el concepto del coplay, espacios donde las sinergias surgidas en el ámbito residencial y profesional, pasan a un ambiente lúdico y recreativo, pero sin llegar a ser un bar de copas cualquiera.

El proyecto que, a priori, puede parecer más propenso a la endogamia que a la socialización, se distingue por tres factores diferenciales: un alto grado de flexibilidad que favorece la rotación de los inquilinos; la rapidez en la gestión de las solicitudes gracias al uso de nuevas tecnologías y, sobre todo, el enfoque eco en todos los espacios, con mobiliario sostenible realizado con madera certificada PEFC, dispositivos para la eficiencia energética o la potabilidad del agua, entre otros.

En total, lo que tienen alquilado por ahora para poner en práctica la triple oferta es un edificio de dos plantas de 250 m2 cada una, como espacio coworking, y dos pisos descentralizados en Barcelona, uno de 150 m2 y otro de 130 m2, a los que pronto sumarán un tercero. El coplay tendrá que esperar dado que aún están tramitando la licencia.

Break even a los once meses

Como marca, ENSO Spaces se lanzó el pasado mes de octubre. Sin embargo, cuentan ya con un histórico y una lista de espera de mes y medio. Ello se debe a que la marca surge como una especie de spin-off de co-muniti, un proyecto empresarial puesto en marcha previamente por Michael Erd, uno de sus fundadores. Ahora se suman al equipo de Enso la joven de 24 años Clara Sterling y Andrés Sullivan, antes mentor de la startup.

El capital aportado por los socios fundadores fue de 30.000 euros y, según asegura Clara Sterling, “a los once meses ya éramos rentables”. Al margen de la peculiaridad de la propuesta, justifica este rápido crecimiento por el hecho de que “las inversiones en el sector inmobiliario, aunque altas y lentas, se amortizan muy pronto”. En su caso, el ROI es de casi 100% anual.

Aprovechando el encaje de la idea en el mercado, ahora se proponen ir a una ampliación de capital en una ronda seed de 450.000 euros, bien mediante inversores, bien a través de partners patrimoniales, es decir, propietarios de inmuebles de los que no obtienen rentabilidad. En este caso son ellos quienes asumen la gestión y responden jurídicamente por los inquilinos por lo que miden muchos los riesgos y vigilan los criterios de filtración.

Con el dinero que obtengan, confían en poder desembarcar en Madrid el próximo año y fortalecer la comunidad del coliving. Una vez que lo consigan, la idea es ofrecer un servicio 360º integrando en la oferta a todos los colectivos posibles, desde jóvenes de 16 a 24 años, estudiantes en su mayoría, hasta personas de entre 55 y 75 años en una reformulación de los antiguos modelos residenciales tanto para los estudiantes como para los jubilados. Hay que tener en cuenta que, para el equipo de Enso, el coliving "no es solo compartir vivienda, es adaptarse a cada momento vital de las personas y cubrir sus necesidades para que puedan enfocarse en lo que realmente importa: disfrutar de la vida y crecer como personas", concluyen.

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