Las tecnologías para discapacitados abre nuevos segmentos de negocio

Desde que Internet es un gran medio de comunicación, la exigencia de hacer accesible las TIC a toda la población, incluidas las personas con discapacidad, es mayor.

Desde hace una década y media, hemos visto cómo la presencia de Internet en nuestras vidas ha ido pasando de una herramienta de información puntual a ser el medio donde desarrollamos buena parte de nuestra actividad social y laboral. Un estándar para relacionarse con los demás, cuyo manejo por todos casi se da por sentado desde las administraciones, empresas, organizaciones...

Sin embargo, el impulso de esta ciudadanía digital universal tiene más implicaciones de lo que pueda parecer. Por ejemplo, si hace unos años vivimos una corriente de presión social para que edificios y medios de transporte fueran accesibles a las personas con discapacidad, hoy las demandas de esta parte de la población se centran en poder acceder a Internet y usar los múltiples dispositivos de navegación en las mismas condiciones que el resto.

Aparte, en España tenemos la legislación más avanzada de Europa en esta materia, que obliga a la Administración y a las grandes empresas a que sus contenidos web tengan un determinado nivel de accesibilidad para personas con discapacidad. Desde hace años, esta empresa de la Fundación ONCE viene promoviendo iniciativas como Inredis, un proyecto de investigación en donde trabaja en consorcio con otras firmas privadas que han centrado su negocio en dicho campo.

Esta demanda de adaptar la tecnología a toda la sociedad abre un amplísimo campo para investigaciones que den respuestas a los distintos colectivos. Su mercado potencial, sólo en España, es una población de casi cuatro millones de personas con alguna discapacidad; “un vasto colectivo con características muy diferentes, que requieren soluciones personalizadas”, afirma el experto Diego Soriano.

Bazas a favor

Se trata de un mercado con todas las particularidades que puedas imaginar pero, a cambio, las empresas que apuestan por esta rama social del emprendimiento se encuentran con una serie de ventajas que, sobre todo en el contexto actual, pueden ser interesantes:

Acceso a la financiación. En su mayoría, se trata de proyectos de ingeniería que investigan soluciones técnicas novedosas. Junto al componente social, esta faceta de I+D los hace candidatos ideales para conseguir financiación pública en su fase de capital semilla.

Mercado virgen. Aunque cada vez surgen más iniciativas que se lanzan a este mercado, la variedad de productos y servicios a prestar y la poca competencia hacen más fácil abrirse camino al cliente. Muchos de estos nichos son auténticos océanos azules.

Aval de las asociaciones. Cuando se muestra a las asociaciones de discapacitados un diseño que irá en beneficio de ese colectivo, es frecuente que se impliquen en dicho proyecto. Ese apoyo puede ser desde el compromiso de pedidos a dar ayuda en la promoción y distribución de tu producto.

Acuerdos y sinergias. Muchas de estas empresas orientan su modelo de negocio a atender como proveedor a otras compañías mayores que, por su tamaño o tipo de servicio al público, tengan la necesidad de hacer accesibles sus webs, ayudándoles con sus diseños a cumplir esta tarea.

Facilidad para exportar. Muchos diseños y desarrollos encuentran hoy su mercado en otros países de la UE, y la sensibilidad en este terreno ha calado mucho entre las empresas. Es el caso de Code Factory, en la que el 90% de sus ventas son fuera de España.

Target creciente. Diego Soriano recuerda como “España es uno de los países más envejecidos de la UE, lo que y el envejecimiento conlleva pérdida de facultades”.

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