Flippanlook: dos emprendedoras resucitan los ‘impertinentes’

¿Recuperar un producto –unos anteojos– del siglo XVIII? ¿Por qué no? ¿Y venderlo exclusivamente offline, seleccionando con cuidado la red comercial física? ¿Por qué no? ¿Y con diseños modernos? ¿Por qué no? ¿Y en ediciones limitadas? ¿Por qué no? ¿Y crear productos complementarios a esa línea de producto? ¿Por qué... no?

A punto estuvimos de incluir a Sonia Nogales y Montserrat Solano, fundadoras de Flippanlook, en el reportaje de portada sobre jugadas maestras en tiempo de crisis. ¿El motivo? Llevaron a cabo un estudio de mercado cien por cien de guerrilla antes de lanzarse a diseñar y fabricar una reinterpretación moderna de los clásicos impertinentes –los anteojos, también llamados quevedos, del siglo XVIII, que no la actitud–.

Tenían una idea que estaban convencidas de que podía funcionar si eran capaces de localizar al proveedor adecuado –que encontraron rápido– y fabricar con un material de calidad para poder posicionar su producto como un producto de alta gama, pero también eran conscientes de que el mercado sería quien les diera, o quitara, la razón.

Así que se plantearon: “Vamos a fabricar 400 unidades, que nos lo podemos permitir, a ver si las vendemos; y si funciona, montamos la empresa. Y, si no, por lo menos lo hemos intentado”, recuerda Solano. Buscaron un proveedor que trabajara el material en el que creían que sería más atractivo–rentable (acetato fresado Mazzucheli, un material que encontraron en Italia–, le hicieron un pedido, lo pagaron y probaron a vender. ¿Vendieron? Pues sí, las vendieron en tres semanas. Ahora –después de un año en el mercado– tienen pedidos en Estados Unidos, Francia, Italia y Austria.

Se dirigen al canal de ópticas, joyerías y complementos con pequeñas colecciones limitadas. “Buscamos la compra impulsiva. Que se convierta en un objeto de regalo, en un complemento. No es para una lectura continuada, pero al haberlo fabricado en un material de calidad, se puede cambiar la graduación de serie”, explica Nogales.

Y no se quedan ahí, tienen idea de resucitar otros productos vintage–como bolsos, con la misma estrategia offline y de ediciones limitadas– a ver qué pasa.

¿Cómo surgió la idea?
Montserrat Solano, cofundadora Flippanlook

“Justo cuando había decidido retirarme, después de trabajar en el sector jurídico, me reencontré con una amiga de infancia [Sonia Nogales]. Regresaba a Madrid después de haber llevado una tienda en Jaén y quedamos para ponernos al día. En ese encuentro yo llevaba colgada una lupa antigua de plata. La conversación comenzó a girar en torno a la lupa... A la semana comenzamos a diseñar y dos después ya buscábamos un proveedor”.

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